domingo, 8 de noviembre de 2020

La aventura de ayudar

En un mundo tan individualista como éste en el que vivimos es extremadamente fácil entender que esa nota predominante que consideramos tantas veces involucionista viene aparejada por grandes dosis de insolidaridad. Pero hay ocasiones en las que bien demostrado queda que no hay porqué entender una cosa y la otra permanentemente cogiditas de la mano.

Dos experiencias de esta tarde de domingo me traen a esta reflexión. Ha bastado, de un lado, conocer el robo de unos seis mil euros a las religiosas Hijas de la Caridad, ésas que están quitando el hambre a alrededor de un centenar de personas a diario en Jerez. Seguramente estén ahora cercanas de ver duplicado lo perdido a base de donaciones.

Son esos movimientos entre la rabia espontánea y el empeño de no dejar sin respuesta semejante injusticia para con los hacedores del milagro cotidiano de dar de comer a tanta gente. Lástima que tantas veces lo somos menos en la distancia corta, en las cosas quizá más pequeñas, en lo menos épico pero tanto o más necesario. Pero está bien.

Lo otro es privado y ahí quedará. Pero es bueno entender que es tan importante aprender solidaridad cotidiana como saber recibirla, entender que toca, advertir sin remilgos que también se quiere riñendo, que se es solidario a la inversa, ayudando al que ayuda, poniéndoselo más fácil. La entrega hay que recibirla siempre de buen grado.

sábado, 17 de octubre de 2020

Delibes centenario

"Hubo un día en el que los niños buscaban que los abuelos les contarán historias, luego llegó la televisión y no sólo dejaron de acudir a ellos sino que a los abuelos no les quedó otra que sentarse también ante el televisor", Miguel Delibes dixit.

Es precisamente la pequeña pantalla la que acaba de señalar que cumplimos el centenario del escritor vallisoletano. También es la que me permitió conocer 'Los santos inocentes', esa historia de ruralidad injusta, llena de desigualdades.

Delibes amó el campo con intensidad. Tan cazador como ecologista, en sus paseos por el entorno natural, enfundado en su gorra y su bufanda, se manifiesta su estampa más característica, plena de melancolía y hasta de tono uraño.

En sus soledades escogidas, aunque hombre familiar excepcional, se cocieron seguramente sus éxitos literarios. 'La sombra del ciprés es alargada', 'Cinco horas con Mario', 'El hereje', 'El disputado voto del señor Cayo'... Cuánta reflexión oportuna!

Compañero periodista que terminó encontrando más gozo en la escritura literaria, libre, tan recreativa como denunciante, Delibes me resulta espléndido ejemplar de una especie en peligro de extinción. Y quizá deba ser así, aunque sus libros le perpetúen.

Espero que su condición ecologista me lo permita como mejor memoria de aquél cuyo carácter tanto soy capaz de comprender. Incluso de encarnar en ciertos momentos. Son tan fecundo alimento de la creación como atinada opción de vida.

"Si se hablara más de literatura que de política..." le escucho decir en un vídeo antiguo. Pues eso, admirado Delibes, que todos seríamos de otra pasta. ¿Y si lo hiciéramos al revés? Más 'delibes' hasta en la política querría.

domingo, 11 de octubre de 2020

Coma

Se baraja la posibilidad de un lugar onírico en el que se encuentran las psiques de los pacientes en coma. Y, considerado una especie de baluarte del que alguna vez se saldrá recuperada la salud en el cuerpo, no deja de ser, de algún modo, lugar en el que quedarse. Quizá por descubrir habilidades que no habían asomado en la vida... normal.

"Sin la carga de los recuerdos se puede partir de cero" dice uno de los personajes, el líder de la comunidad que habita este sitio en el que, por superposición de los sueños y amagos de aparición de aquello que olvidaron, quizá se convierta para muchos en el destino definitivo. Voluntades sin ánimo ni fuerza para regresar, con su cuerpo claro, al mundo que dejaron.

'Coma' es una extraña película con la que me topo en la sobremesa de este domingo de mente abierta a extrañas experiencias quizá extrayendo algo que aprender. Es una de esas cintas que, de pronto, generan desde la pequeña pantalla la necesidad de saber hacia dónde van sus personajes. Y a dónde se llevan nuestra psique, claro, abandonando al yo del sofing.

No me he podido resistir, mientras la veía, buscar algo que me ayudara a entender lo que estaba viendo. Es un film de 2020, ruso, del director Nikita Argunov, con efectos útiles a la hora de generar en el espectador la sensación de realidad de ese prodigioso mundo de la mente al que agarrarnos mientras el cuerpo yace a la espera de la deseada recuperación.

Y deja pensando. Convierte la laxitud de la hora de la siesta, ésa tan proclive a visiones que no provoquen grandes reflexiones como el león que persigue a la gacela en La 2, en un bulle bulle que, pese a la relajación que se impone, hace que la mente hierva llena de conclusiones y aplicaciones a tu vida. Como ocurre a los personajes de 'Coma'. Más o menos.

martes, 6 de octubre de 2020

Gracias!!

No son los dos años, que apenas son nada en la inmensidad oceánica de la Historia, o de cualquier historia. Y ello por mucho que ha ocurrido a lo largo y ancho de un tiempo que parece, desde luego, mucho mayor.

Más bien se trata de la voluntad de transformación con la que llegué a tu vida, esa férrea fortaleza por la que soñé, me esforcé y conseguí tan certera felicidad; la serena, benéfica y consecuente felicidad actual.

El caso es que, por mucho que la complicidad escriba erróneamente una longeva vida común a nuestras espaldas, el tiempo es corto a la hora de expresar la grandeza de lo vivido. Lo vivido es lo ganado.

Y ya sabes, como dice Jorge Bucay, que sólo el disfrutado es tiempo verdaderamente vivido. Así que, permíteme que reconozca, que sólo así puedo medir lo nuestro. También hubo de los otros, pero sobre todo... disfrutamos.

Felicidades cuando, dos años después de aquello, hago el firme propósito de que sigamos haciéndolo, haya o no viajes, haya o no haya globo, haya o no haya... qué sé yo. Gracias por todo. Te amo!

lunes, 14 de septiembre de 2020

El silencio

El silencio es la pausa que nos permite escuchar a los demás, dándonos luego el derecho de hablar cuando ha llegado nuestro turno. El silencio es una forma discreta de respeto, y es también un modo de expresar complicidad.

Acabo de leerlo y, tal y como lo he hecho, he girado la cabeza hacia una postal que me llegó este verano directamente desde Caleruega. Conservan los dominicos en el monasterio del pueblo cuna del fundador este anónimo óleo sobre lienzo.

'Santo Domingo, haciendo el gesto de silencio' se titula. Mi hijo Sergio me la trajo como signo de su admiración por la personalidad espiritual del pintado en esta obra ante la que comenzar a reflexionar. De hecho da para más pensar que la verborrea.

Siempre dije que por algo fuimos dotados de dos orejas y una sóla boca. Razón de más para contemplar virtudes muy loables en la callada a tiempo. Fui, de hecho, joven de prudencia enigmática, de silencios y observaciones analíticas.

Por ello, y sólo por ello, cuando hablo y alguien comete la torpeza de creerme bocachanclas más bien debiera repensar en la estratégica utilización que hago de su capacidad comunicativa para que el mensaje llegue a quien corresponda.

Los inteligentes saben apreciar más mis silencios y, aunque no tan santos como los que insta el protagonista de nuestra ilustración, siempre buscan el bien. Y, a diferencia de los de otros, el de todos. Si es posible. Y doy fe que lo es. Si ponemos empeño!

jueves, 10 de septiembre de 2020

Menuda vuelta al cole

Aprenderán que la mascarilla es tan necesaria como los lápices. Conocerán los modos de la atención al compañero sin acercarse. Colocarán cada mañana en la mochila, junto al bocadillo, el gel, los pañuelos desechables y... y se convierten ya en nueva generación.

Hoy comienza el curso escolar para Infantil y Primaria en esta apasionante e incierta temporada. Y a nadie se le oculta que podría convertirse en un viaje en la montaña rusa. De hecho, ya hay noticias sobre retroceso en el control sanitario. Antes de su inicio.

Ya nos aventajan en el mundo digital. Son nativos de un mundo que a algunos se nos escapa a veces. Ahora abren la puerta de otro, el de las prevenciones actuales convertidas en rutina para el futuro. Y si viniera para quedarse ellos serán los que lo normalicen.

Hoy vuelven al cole y no soy de los alarmados. Cómo olvidar el riesgo de esta generación marcada por otra tragedia, la de la educación de interrumpida. Por la pandemia pero también por la incompetencia de quienes suspenden en actualización tecnológica aplicada.

Al cole con alegría. Ocupándonos más que preocupándonos. Poniendo los medios más que luego las excusas. Y eso no han de ser sólo exigencias a las administraciones públicas o las direcciones de los centros. Es cosa de todos. Los críos nos enseñarán.

miércoles, 9 de septiembre de 2020

Coño, se ha ido Pepe!

Lo escuché reflexionar cabalmente sobre el sino de Jerez, esta ciudad a la que tanto amó y sirvió siempre desde donde tuvo a su alcance. Y también decir esas palabrotas que, brotando de modo gracioso, hacían más populares sus sensatos asertos.

Pepe Carrión, que así resumíamos todos su nombre para injusto trato del apellido de su padre, aquel sacristán de la entonces Colegial, puede ser recordado como médico, concejal, escritor, contertulio o cofrade. Pero cada una por sí sola sería muy incompleta.

Irse a los 62 años fresco como una pera "es muy jodido, coño", imagino que diría sin remilgos. Así que vamos a dejarlo estar. Que la memoria ponga, junto al énfasis de sus palabras, el recuerdo justo que cada cuál atesore. Gracias por todo, amigo!

martes, 18 de agosto de 2020

Negacionistas

Aún existen los que niegan la archidemostrada esfericidad de la Tierra. El holocausto nazi contra los judíos es también objeto de puesta en duda. Y es un clásico quienes sostienen que las imágenes de la llegada a la Luna son un montaje de Hollywood.

Qué nos extraña que haya quienes nieguen la existencia de la pandemia? La manifestación contra las mascarillas del otro día, ésa que defendía el supuestamente violentado derecho a respirar, ya tiene a un participante en la UCI. Tampoco lo creen. Son así.

A la salida de la radio a las tres de esta tarde y pasar junto a las terrazas de bares de Gallo Azul y Lancería he escuchado el solemne panegírico de alguien tan negacionista que daba igual si conseguía descubrir la pésima argumentación que estaba utilizando.

Tengo que reconocer que me está cansando la mascarilla. Lo aseguro. Pero tanta insensatez junta en su contra me está dando las fuerzas que a veces me faltan. Y puestos a ser negacionistas hagámoslo de la insensatez del ser humano. O eso o que caiga al fin el meteorito.

domingo, 9 de agosto de 2020

Placas para qué os quiero!

Fui niño que vivió toda la EGB bajando a diario por Lealas y Porvera para ir al cole. Lo hacía curioso leyendo placas que daban otros nombres a sendas calles. Y lo cierto es que quiénes fueran el General Sánchez Mira y el Marqués de Casa Arizón es algo por lo que reconozco que jamás me interesé.

Pero ya entonces entendí que si no liamos a la gente con más de un nombre para un mismo vial, que necesita inequívocos referentes para el correo postal o el padrón, mejor que mejor. Luego viví en un lugar cuya dirección lo mismo era María Auxiliadora, que Comedia o José León de Carranza, pero eran calles distintas.

El caso es que en cada duplicidad o triplicidad de nombres se esconde un cambio al dictado de gustos o voluble visión de un personaje sea cual fuere. Y, además, hay tantos de personalidades admirables para callejones horrorosos y otros de menor talla para avenidas y plazas que todo se relativiza.

Las calles necesitan nombre porque hay que identificarlas. Uno, y punto. Todo lo demás es convertirlas en cuadrilátero cutre de batallas ideológicas. Y bajo esa corta mirilla no queda sino acumular placas una sobre la otra. Ahora toca a los viales a nombre del Emérito. Y a mí, con respeto a todos, me parece una chorrada.

miércoles, 5 de agosto de 2020

Vacuna para el virus de la Corona

Quizá la pandemia me tiene ya lo suficientemente desquiciado. Eso ayuda a que ahora no termine de saber bien cómo reaccionar. De hecho, si lo tuviera cerca y no me pegaran dos guantazos bien dados los responsables de su seguridad, apostaría por cogerlo de las solapas y gritarle porqué destruye el mito con el que crecimos.

No tenemos motivos para declararnos monárquicos, no en balde sabemos que hay repúblicas cercanas que funcionan casi igual hoy en día. Por eso, criado en esa Transición a la que mantenemos nuestra admiración por acunar la convivencia que ha llegado hasta nuestros días, sí que me declaro juancarlista. Gestos históricos claves lo avalan.

Defenderé siempre que es padre de aportaciones más importantes para España que la mayor parte de ciertas progresías antimonarquicas en boga. Por eso, y ante éstos otros, nos deja algo huérfanos y, si somos críticos, quejosos por sus deslices, que no delitos hasta que no haya una sentencia que lo acuse de algo.

Soy además de la opinión que, si termina cayendo sobre él el peso de la Justicia, nunca olvidemos lo muy bueno que hubo a lo largo de 40 años que pacificaron un país eternamente dividido. Lástima que los que lo ponen verde (lo contrario que los que enarbolan en lema V.E.R.D.E) están apostando por la vuelta a la España maniqueista de siempre.

Pero tiene vacuna este virus de la Corona. Juan Carlos tuvo que llenarse el pecho de medallas ante la tele para controlar una situación muy comprometida. Felipe ha echado reaños tomando decisiones sobre su amado padre. Y eso merece que me descubra. Que su sensatez, prudencia y firmeza le lleven a que pierdan peso en nuestra memoria ciertos despropósitos.

lunes, 27 de julio de 2020

Preparaos que regreso!

El confinamiento me dejó en rara situación laboral. Los turnos de contingencia dibujaron con eficacia esa extraña realidad. Lo parcial se hizo sitio en el reino de esa esencialidad profesional que me hizo excepción en casa junto a los confinados sin excusas. Casi teletrajo, casi presencialidad, casi normalidad, casi casi...

El final de la desescalada y conquista de la 'nueva normalidad' llegarían después, casi a las puertas de mis vacaciones. Casi. Y llegaron Conil y otras delicias cercanas como la Sierra de Aracena. Mientras, parece que el disloque vuelve a hacerse sitio. Más acullá que acá. Pero a mí no me ha salido del todo mal.

Lo cierto es que, a lo tonto a lo tonto, hay cosas que no hago casi desde febrero. Y, entre casi y casi, alcanzó ahora un regreso que me genera una expectación aún mayor de lo que recuerdo como culmen de canículas pretéritas. Sea como fuere, mañana martes vuelvo al tajo para afrontar el curso con alguna novedad.

Antes hay que despachar agosto. Creo que será mes que confirme ciertos retrocesos sanitarios y conmociones por descubrir. Pero, sobre todo, de días nuevos que, con cada amanecida, me hagan seguir conquistando una felicidad de la que, aviso, no me hará bajar nadie. Se agradece no insistan en tan indeseable empeño.

martes, 2 de junio de 2020

Piedras acá y acullá

Pones foco en las cifras de la pandemia, las ciertas y las inciertas, y se van escapando las cosillas más domésticas. Ves tu mundo revestido de mascarillas, hidrogel y distancia social y te pierdes lo que pasa en tu calle. Llegan movidas ministeriales varias (Guardia Civil, 8-M...) y dejas de lado escándalos locales. 

Pero un día algo pasa, una puntual desconexión quizá, un quéseyo cualquiera. Y es entonces, tal vez cansado de un trimestre de tan repetitivas cuestiones que hastían, cuando asoman ante la vista la piedras levantadas de una obra pública paralizada en las calles del centro de Jerez o la diatriba sobre un museo.

Es entonces cuando te das cuenta de lo bien que estabas confinadito en los asuntos peregrinos de una infección para la que no completamos la respuesta. Vacunas pido para los males de un mundo cansino, tremendamente aburrido, deshecho en el desasosiego que generan todas esas incompetencias de acá y de acullá.

A los 56 has visto y padecido lo suficiente como para entender que las cuestiones más absurdas nos seguirán comiendo todo empeño de salir de la situación para mejorar el mundo, con posibilidades constructivas de verdadero calado. Es entonces cuando concluyes que tanta memez junta sólo la arregla la extinción.

domingo, 24 de mayo de 2020

Playa que no es expansiva...

Siempre me pesaron los preparativos para ir a la playa. Mucho más la mudanza en que se convierte la ida (peor la venida) a cualquiera de los espectaculares arenales de la costa de nuestra provincia. Neveras, sombrillas, bolsos, calor, arena entre los dedos de los pies...

Pero la calidad expansiva del mar, infinito a nuestra vista y que ha de ejercer esa misma ausencia delimitativa para que cunda la experiencia de marras, alivió siempre todo esfuerzo. Me gusta pues la playa, ésa que pese a todo conduce al relajo de cuerpo y alma.

Este año, sin embargo, no estoy para desconcierto. Lo siento. No puedo imaginar una petición de cita como la que tengo formalizada para llevar la moto a la ITV este martes. Ni un corralito con el que cumplir. Y mucho menos los enconos con los que no lo cumplan.

Me temo que, al menos desde mi reflexión de este momento, este año paso de playa. No estoy para que se pongan límites al baño, al paseo o esa carrera por la orilla que casi siempre es espontánea reacción a esa invitación expansiva de la que hablo. 

Es una pena, en vísperas de la Fase 2 de la desescalada que nos permitirá playa desde mañana lunes, que aún lleguemos así a los rigores estivales ya anticipados. El año que viene será. Creo. Mientras tanto, a disfrutarla todo aquél que no piense como yo.

jueves, 21 de mayo de 2020

Negociar con el dolor

Estoy escuchando a Maxim. Sí, el recordado y fugaz ministro Huerta. Era uno de aquellos cuyo relumbrón superaba, para muchos, las expectativas que pudiera generar a priori como gestor público en aquel gobierno anunciado por Pedro Sánchez hace dos veranos.

Me ha interesado alguna cosa de la entrevista. Entre ellas cómo salió del dolor causado por ese 'visto y no visto' en el mundo de la política. No en balde ser periodista, y escritor, y señalarse partidistamente es para pensárselo. Y eso, para un ratito sólo, es muy muy jodido.

Comenzó a releer sus propios libros. Uno a uno. Reconoce en la entrevista que se trata de algo que, antes de su plisplás político, calificaba de ególatra, casi onanista. Pero le ayudó a reencontrarse con el Maxim que dejó para hacerse fotos con una cartera.

Sus reflexiones, serenas y expansivas, se dan la mano, en la calurosa tarde de este jueves de mayo, con los análisis sobre una derogación express de la reforma laboral que presenta ojipláticos tanto al sindicalista Pepe Álvarez como al líder empresarial Antonio Garamendi.

A tales antagonistas ideológicos en tantas mesas de negociación aseguro reconocerles posibilidades fraternas más verosímiles que las que, por momentos, presentan otros desde posiciones disolutas. A éstos sí que les va a hacer falta negociar con el dolor.

martes, 5 de mayo de 2020

Vacaciones 2020

Bruselas desaconseja hacer reservas para estas próximas vacaciones mientras que el Gobierno de España pretende fomentar el turismo interno. Item más, mi cartera desaconseja pensar siquiera en desplazamiento alguno mientras mi ánimo pretende convencer de otra cosa tanto al bolsillo como al confinamiento.

Hay gente cerca, de la que nunca va a ningún sitio, que en cuanto advierten la intención ajena sentencia cual 'séneca malage' aquello de "po como no vaya a Rota..." La Villa es magnífica pero existe en algún sitio del corazón del vitalista la esperanza de una ocasión de última hora que es patrimonio irrenunciable.

Al amor de las buenas cifras, pese a las cancelas que van abriéndose al rebaño estabulado durante tanto tiempo, el empeñado persiste impertérrito. Ya se verá hasta dónde se puede. Pero no poner nosotros los límites es condición indispensable que el psicólogo propone para no ser el peor agorero.

Hora de paraísos cercanos es la que se aproxima poco a poco. Y, con ello en la mente, comienza el descarte de todo lo parecido a nuestras experiencias romana, parisina, portuense o lisboeta, ésas que muestran fotos de otras ocasiones allende nuestras fronteras. Incluso el Camino u otras en territorio español.

La Vía Verde se convirtió el verano pasado, por circunstancias puntuales, en antesala de esto otro a lo que nos obliga la pandemia este año. Turismo andaluz pues? Probablemente. Playa? Yuyu me dan las escenas que mi imaginación recrea sobre la dorada arena compartida al albur de distanciamientos épicos.

Así, aún los descartes, van quedando abiertas más puertas de las imaginadas a priori. Y todo porque actúa con fineza el ingenio y la búsqueda, con lupa si es preciso. A veces es un juego y otras inquietud, a veces un desafío, por momentos un coñazo. Las más, uno nuevo de esos aprendizajes propios de este tiempo.

jueves, 30 de abril de 2020

Miradas

Tapemos toda posibilidad expresiva que encontremos en la cara salvo una y llegaremos a descubrir mucho más en ello que cuando, con todo a la vista, la distracción de lo esencial se impone silenciando muchas cosas que se nos escapaban. Más aún si hablamos de los ojos.

Uno de los servicios colaterales que las mascarillas en la calle han puesto a nuestro alcance tiene más que ver con lo que no tapan. O no han disfrutado estos días de la experiencia de cruzarse con alguna persona e intentar clasificar esa mirada ahora no ignorada?

Me he cruzado con gente cómplice cuyos ojos me han dicho con más elocuencia que viva voz "estamos en el mismo barco!". "Ni se te ocurra acercarte!" he 'escuchado' sin embargo a otros. Y, entre ambos extremos, puedo catalogar todo un abanico de esos mensajes que dicen no verbales.

He llegado a leer un "a dónde vas con esa mascarilla, la mía es mucho mejor" y también a quienes parecen a punto de llorar tras mascarilla, gorro quirúrgico y bata blanca, o verde. Aunque eso a través de la tele, aparato que a veces también está para ponerle una.

Pues, ahora que comenzamos aquello que llaman desescalada camino de la nueva normalidad, cuidado con creer que ésas serán experiencias excepcionales, correspondientes sólo con este tiempo del que diremos el proverbial aserto de abuelo cebolleta: "Yo estuve allí!".

Olvídate de la salida de nuestras vidas de este tapabocas que me sumo a los que creen que ha llegado para quedarse. Al menos durante un tiempo. Si es así, como temo, cuidado con lo que me diga tu mirada. Ya a estas alturas tengo hecho un máster, y no de aquellos de pacotilla.

miércoles, 29 de abril de 2020

Buscando las mallas 'apretás'

Los más desesperados imaginaban el final del confinamiento con chiqueros abriendo paso a jaurías despendoladas hijas de tanta quietud como curiosidad por saber qué hay en esas calles que dejaron hace mes y medio. O exagero? Quizá, pero algo hay de ello.

Y a la espera de ver a los que, porque no son esenciales y han disfrutado de encierro pleno, más tiempo llevan sin oler el exterior salvo lo que favorece el balcón... Al aguardo de las carreras de éstos, insisto, ya tienen fecha los que verdaderamente saldrán a correr.

Este sábado recuperaremos las mallas 'apretás'. Y hasta asomará también alguno de esos chándals ochenteros de pantalones de campana que hay quien tenía guardado. Habrá que aprovechar la ocasión aunque no fuera práctica que tuvieran entre sus rutinas.

A mí me ha pasado que un leñazo en las lumbares me apartó en su día de las zapatillas, dorsales y adrenalina propias de otro tiempo y que el confinamiento me devuelve como premio un entusiasmo que no habrá quien me frene. Pero eso es otra cosa.

Lo que sentimos los que hemos corrido no lo entenderán jamás los de la tonta broma del "correr es de cobardes". Pero la emoción que tengo tanto tiempo después deseo a todos los que, cuando salgan, necesiten dar contenido al brío acumulado todo este tiempo.

Y ahora rescato, en el recuerdo de todas aquellas populares y medias maratones que tuve a mi alcance en su momento, esta imagen del sitio que tantos entrenamientos para aquellas pruebas acunó, sólo o acompañado, con sol o lloviendo. Laguna de Torrox, allá voy!

lunes, 27 de abril de 2020

La nueva normalidad

La sospecha de una situación postcoronavirus en la que no serán pocas las cosas que deban cambiar en nuestro día a día ha sido bautizada en el discurso político, el sanitario y poco a poco ocurrirá lo propio también en la calle. Y su nombre tiene un primer eco de necesaria prevención inmediata contra todo rebrote.

El distanciamiento social nos promete este próximo verano imágenes inauditas en las playas. Las mascarillas se han hecho ya hueco en el cajón de mis calcetines. El teletrabajo, la telesanidad y hasta los telecumpleaños hacen posible lo imposible en medio de un confinamiento asumido a regañadientes. 

Pero la 'nueva normalidad' del mensaje que nos llega desde la esfera pública, un futuro difícilmente definible en sus detalles más allá del corto plazo, tiene un segundo eco que me acerca a películas en cuyo guión nos cuesta vernos. Se trata de todo aquello que iría más allá de los refuerzos de emergencia inmediata para la salud.

Comer en adelante en un restaurante como si estuviéramos haciendo un vis a vis carcelario, acostumbrarnos a no volver a saludar con besos ni abrazos, mantener ya para siempre esas líneas en el suelo que marcan la distancia con quién nos antecede en una cola, el rediseño del patio de butacas de un cine...

Hablando de cine: "La ciencia-ficción nos ofrece una ventana sociológica de exploración de las sociedades y sus miedos" dice Luis Miguel Ariza, autor del libro 'Vigilen los cielos'. Se trata de un divertido y reflexivo recorrido intelectual por las películas que ahora pasan por mi mente. El tiempo dirá hacia donde vamos.

'Wall-E', 'Ready Player One', 'Okja', 'Her', 'Snowpiercer', 'Los juegos del hambre' o 'Avatar' cuentan historias que ayudan a pensar mientras surcamos estos tiempos de cierta pérdida de nuestro día a día más comúnmente reconocible. Mucho más, de momento, que esas mamparas en el restaurante.

sábado, 25 de abril de 2020

Triste club de la comedia

Es sábado sabadete. Camisa limpia y repiquete. Y el sarcasmo sin más intención que la sonrisa facilona, quizá para diferenciar con tono distendido el fin de semana como terapia sicológica ante el confiniento, me lleva a meter en el mismo saco a un insensato, un torpe, un populista y un impetuoso. 

El denominador común es que son gobernantes mundiales. Con lo que el peso de semejante púrpura les exige. Y, aunque no son comparables los despropositos aquí retratados en comandita, he de decir que todos me mueven por igual a un cierto choteo. Mal que me pese el drama que estamos viviendo.

He esperado unos días para escribir esto. Para terminar de creerme la propuesta de inyección de desinfectante, para que acabe mi descojonamiento tras el tutorial sudafricano de colocación de mascarillas o para aliviar mi estupefacción por las muchedumbres que aflojar medidas lleva a las calles brasileñas.

El mundo está lleno de pequeñas o grandes sandeces que ponen a prueba la capacitación de quienes están al frente de países de todo el planeta. Espero que nadie considere que estas letras son ataque al afecto debido a nuestros gobernantes. Que luego intentan recortarnos la expresión de todo aquello que nos desahoga.

Lo cierto es que algunas de las cosas que estamos viviendo son dramáticas. Un infierno en según qué casos. Pero las superaremos pese a las víctimas que están cayendo a diario. Otras son tan cómicas que he de reconocer que sin ellas no sobrellevariamos la situación de igual modo. Ardo en deseos de saber qué será lo siguiente.

viernes, 24 de abril de 2020

Una deuda impagable

Fueron aquellos niños de los años cuarenta y cincuenta, los criados enmedio de las necesidades que la posguerra dejó en nuestro país. Y tambien son quienes, en los cincuenta, tuvieron la juventud que pudieron. Padres en los sesenta y setenta, hicieron que el bienestar que llegaba mejorara la vida de sus hijos. 

Más recientemente se han convertido en memorables abuelos cuajados de detalles para nuestros niños. Y hace apenas una década fueron salvavidas, de toda la familia en muchos casos, durante la crisis que dejaba en paro a los hijos que, quizá desahuciados de sus viviendas, se colgaban de sus pensiones.

Quienes son hoy en día las personas pertenecientes a esta generación de campeones ante los que descubrirnos? Efectivamente, se trata de aquellos y aquellas mayores que, octogenarios ya, están sufriendo la pandemia en esas residencias a las que el coronavirus les sirve la muerte a domicilio.

Se me hierve la sangre de pensarlo. Han dejado tanto a lo largo de su existencia que nada que hagamos por ellos será suficiente. Menos si se ven discriminados ante la falta de respiradores. Y si son ellos mismos los que los ceden para enfermos más jóvenes? Estaremos eternamente endeudados con ellos.

jueves, 23 de abril de 2020

Resonando mi plenitud

Cada día de San Jorge hay un dígito que cambia en mi vida. Y el 56 al que llego dicen que es el número de las relaciones. Pero no cualesquiera. Eso leo. Y también que las relaciones implican compañerismo. Qué sé yo. A estas alturas de mi vida el excepticismo sí que es algo bastante inevitable.

"La vibración o esencia del compañerismo es esencial para que el número 56 sea lo que es". Me insisten. "La interacción con otros le permite resonar su plenitud". Sigo leyendo. Resonar mi plenitud? Qué resonante, no? El confinamiento lo magnifica todo. O eso creo decían los participantes de Gran Hermano.

Pero lo más importante, dadas las circunstancias, es que soplar velas en esta situación se corresponde con valorar más cada nuevo año de vida. Sobre todo cuando a diario se ven las cifras de muertos a causa de la pandemia. Reparar en ello, tras creernos diosillos, eso sí que que es plenitud resonada.

En conclusión, agradezco las muchas felicitaciones que llevo toda la mañana contestando, mi gratitud alcanza también los términos con los que considerar un regalo cada hito en mi camino -por edad y por ese extra de valoración a la que la situación invita-, y todo ello con el sereno gozo de la madurez.


martes, 21 de abril de 2020

Recuperando territorios

Tenemos pendientes, entre nuestras ambiciones viajeras puestas en solfa por el confinamiento, el encuentro, en algún país centroamericano, con esas civilizaciones precolombinas cuyas obras arquitectónicas quedaron un día sometidas y hoy cubiertas por la selva.

Me seduce comprobar cómo la desaparición de la presencia humana espolea a la naturaleza a recuperar espacios perdidos en su día a causa de nuestra acción. Esas pirámides invadidas por la vegetación me suscitan la relatividad de nuestras capacidades.

Y no debiera sorprendernos ahora que sean vistos corzos por las calles de Tokio, conejos en las playas, jabalíes paseando por el centro de Madrid, canguros saltando entre edificios de viviendas en Adelaida, osos y hasta cebras. Éstas escapadas de un circo, eso sí.

Los animales han aprovechado la situación provocada por la pandemia para invadir espacios que hasta ahora ocupaban las personas. Hasta la Real Federación Española de Caza ha solicitado que se declare su actividad como esencial para controlar este asunto.

Naturaleza ocupando aquello que un día fuera arrebatado por una de las especies en detrimento de casi todas las demás. Lo mismo, al fin y al cabo, que lo sugerido con las ruinas mayas o cualesquiera otras muestras del poder humano sobre el planeta.

No soy especialmente animalista pero sí sensible al desequilibrio al que sometemos a este rincón del Universo tan afortunadamente lleno de vida. Y nos tendrían que hacer pensar imágenes como las que estamos viendo en la tele. Igual es una de esas cosas que aprender estos días.

Mientras ellos, los animales, son llevados por su memoria ancestral a recuperar territorios que un día consideramos sólo nuestros, seguramente nosotros tengamos espacios no físicos que rescatar desde el recuerdo de aquello que hace tiempo dejamos de ser. 

lunes, 20 de abril de 2020

Sí, pero cuidado!

Nada de parques ni de amigos ni de tocar bancos, papeleras, farolas... Nada de patinetes ni soltarse de la mano de los padres. Atención a las mascarillas en manos de los críos y al imprescindible lavado de manos al regresar. Y cuidado si en la casa a la que vuelven tras la salida hay mayores o personas en riesgo.

Dentro de una semana, el próximo lunes día 27 de abril, será levantado el confinamiento absoluto que los niños y niñas, según el anuncio del Gobierno de España y en las condiciones que aún habrán de precisar, podrán disfrutar para incuestionable beneficio reconocido por los psicólogos infantiles. 

Los pediatras alertan sobre los riesgos sanitarios de una salida a mansalva y/o sin el correcto control de los progenitores. Por eso anticipan qué actitudes hay que mantener en la calle para que no salga más caro el collar que el perro, el beneficio sociosicológico que el mantenimiento del control sanitario.

La clave está en los adultos. Y para algunos es menos molesto el niño colgado a una pantalla que en la calle si, en estas circunstancias, hay que estar alerta. Por ello no me parecen mejores los apóstoles de este desconfinamiento infantil que aquellos que, antes de abrir la puerta, ya están subrayando los peligros.

sábado, 18 de abril de 2020

Un doloroso soneto

Es la puerta en la que ahora sobreviven
preventivas las miradas acechantes, 
el umbral en el que yo recuerdo que antes
de este mal siempre los rostros sonríen.

Al abrirse la salida aún persigue
el runrún de bonanzas no alarmantes.
La llegada, sin embargo, semejantes
ojos limpios al cerrarse no consigue.

Es ahí, en esa dichosa puerta,
donde se abre sorprendente la academia
del amor sometido a una prueba.

Mascarilla ya se quita el que apremia
cariñosas recepciones que ahora cuestan
a causa de la dichosa pandemia.

viernes, 17 de abril de 2020

Vuelve el parte?

El CIS, 'Tezanos polls', incluyó en su encuesta conocida este miércoles una preguntita que da vergüenza ajena. Y a ratos también supino encabronamiento. Mal redactada, mal formulada y claramente manipuladora, El País dixit. 

¿Cree usted que en estos momentos habría que prohibir la difusión de bulos e informaciones engañosas y poco fundamentadas por las redes y los medios de comunicación social? Eso preguntó el osado encuestador.

El Centro de Investigaciones Sociológicas, entidad cuya seriedad debiera protegerse mal que nos pese que se le pierda el respeto por preguntas como ésa, sugiere que sea remitida toda la información sobre la pandemia a fuentes oficiales.

Y se cubre de gloria de arriba abajo cuando formula la alternativa: "O cree que hay que mantener la libertad total para la difusión de noticias e informaciones?". Válgame Dios, pues claro que hay que mantener la libertad. Qué narices!

Se han quedado tan panchos algunos o, incluso, se han deshecho en defensas indefendibles de Tezanos voces como la de Pablo Iglesias. Se prodigan también, gracias a Dios, quienes se llevan las manos a la cabeza con razón.

Si las redes se pueblan de trolls es por 'culpa' de la bendita libertad. Y si los medios de comunicación son diversos y cada uno propende a un lugar del espectro también. Hasta quienes equiparan a unos y otros lo hacen porque son libres.

Vamos a ver, una cosita sencilla y ahí lo dejo: llamaban el parte a aquella emisión con la que, en tiempos de Franco, habían de conectar todas las radios para atenerse a la 'verdad verdadera". A eso estamos volviendo? De verdad?

martes, 14 de abril de 2020

Aquí no hay quien viva!

Es tremendamente triste reconocer que la realidad supera de modo tan extraordinario a la ficción. Tanto que mis náuseas superan a las de la más afectada embarazada primeriza. Y mirad que me he reído yo con soltura con las puñeterías entre los vecinos de la serie pero la vida real que no me la toquen con memeces.

Una vez sufrí escrache por vecinos de antaño. Tenia en venta mi casa y la de al lado, mal bicho como ella sóla, calentó a algunos con la idea de que no vendería a los compradores adecuados. En la 'versión coronavirus' de este mal lo que parece inadecuado es la dedicación profesional a la sanidad o al comercio...

Ser esencial y entrar y salir del edificio es suficiente para que asome el papelito en el portal: "Somos tus vecinos y te vigilamos...". El 'vete a vivir a otro sitio' se ha convertido en la sugerencia insensata de mil candidatos al reparto de 'Aquí no hay quien viva'. Algunos superarían a los personajes de la serie.

Dicho ello, quede aquí constancia de mi gran satisfacción por los vecinos actuales, gente de bien con la que reencontrarme cada tarde en los balcones. Pero también mi encono ante lo que el miedo está generando en esas excepcionales actitudes que estamos contando desde los medios de comunicación.

sábado, 11 de abril de 2020

La importancia de lo invisible

Depresión, trastornos del sueño, problemas en el habla o dificultades en la escritura. Son algunos de los síntomas velados por el estereotipo del temblor por el que localizamos con más facilidad a un enfermo de Parkinson en nuestro entorno, aunque esto otro sólo lo sufra la tercera parte de los pacientes.

Las asociaciones que atienden a estos enfermos y a sus familias han apostado este año por visibilizar lo que menos salta a la vista. Hoy 11 de abril, Sábado Santo en esta ocasión, se celebra el Día Mundial del Parkinson tirando de #SeñalesInvisibles y animando desde el confinamiento.

Así están apareciendo estos días las fotos de quienes, con rótulos incompletos, hacen ver la necesidad de las letras que faltan para que el mensaje se entienda. Visibilización es una de las palabras más en mente desde que convivo con lo diagnosticado hace dos siglos mientras un jardinero temblaba cortando tulipanes.

Lo no visible, más allá del Parkinson, quizá se deba a un problema de apreciación de los detalles. Pero existe. Y a veces también se debe al ninguneo de lo que creemos meramente accesorio. Lo no visible puede, incluso, no desvelar más que la ceguera de quien mira sin ver. Pero lo no visible importa.

Quizá el confinamiento nos lo enseñe. Que entre todo aquello que pretendemos que nos cambie la pandemia también ocurra que aprendamos a poner el foco en los invisibles del mundo, en lo más invisible del día a día de los que nos rodean. Porque lo invisible cuenta. Y las personas con Parkinson lo tienen claro.

viernes, 10 de abril de 2020

Messiah

Es Viernes Santo. Ese Viernes Santo raro que me pide más que nunca que llegue el alivio pascual. Y si es posible a modo de liberación de la susodicha pandemia de las gónadas.

A veces uno no mide ciertas cosas cuyo resultado final deja pensando sin saber si atribuir a la casualidad o si todo forma parte de un plan preescrito desde algún sitio.

Resulta que a la búsqueda de serie nueva que ver en Netflix nos topamos con una cuyo título, en plena Semana Santa, nada influyó en la elección. Estaba ahí. Y tocó. Punto.

La CIA, el conflicto de Oriente Medio, un personaje misterioso y masas pasándolo mal. Tocó. Diez capítulos en tres sentadas que concluyeron al inicio de la Noche de Jesús.

Luego llegaron emisiones en la tele para el recuerdo de La Madrugá del año pasado. Pero para entonces ya nos dejó cavilando este 'Messiah' cuyos efectos no habíamos previsto.

Fue inesperado 'Ben Hur' o 'Los Diez Mandamientos' de este año. Pero sin estar programada para tan señeros días. Estaba en el gran cesto de la plataforma. Punto.

Y casi no te das cuenta de lo paulatinamente que ese pacifista de padre judío, madre cristiana, aire musulmán y llegadizo a ortodoxos y otros confesos se va pareciendo a Jesús.

La tentación del 'False God' que reza en la pintada de la iglesia tejana salvada del tornado planea permanente. Pero el personaje navega apacible entre tribunales diversos.

La Justicia, la Administracion, la prensa, fieles propios y extraños... Todos, como anases, caifases y pilatos, se aventuraban al juicio fácil mientras él se limitaba a hacer el bien.

Frases lapidarias con vitola cristífera, hechos que sanan desde la poca pretensión aparente y, una vez terminada la serie, mil preguntas sobre si es lo que parecía.

domingo, 5 de abril de 2020

Al pie de la Cruz, como siempre!

El sol, colando algún rayo por las rendijas de la persiana, me arrancaba una sonrisa a la amanecida. El viento que tanto soplaba entonces me la enturbiaba. El consciente me decía que es Domingo de Ramos, el subconsciente dictaba reacciones lógicas.

No tardé en recordar las condiciones singulares de este año, el confinamiento de marras, el septenario virtual, la túnica sin limpieza ni plancha, la función de palmas on line, los mensajitos recordando el infortunio y, con todo ello, un día más... uno cualquiera.

Hasta que la sonrisa de la gente de casa, con la esperanza imponiéndose a la angustia, me convenció que vivir el Domingo de Ramos raro que tocaba no era necesariamente un drama. De hecho apenas se lamenta nadie. O quizá sea que no tengo oídos para quien lo haga.

Quizá hemos de aprender que penitencia es la negación de aquello que complace nuestro gozo inmediato. Y, en estas circunstancias, sintamos más apretura en el confinamiento que en el esparto, en las filas disueltas que en el cortejo exquisitamente formado.

Ella al fin y al cabo está. Al pie de la Cruz, como siempre. Y nosotros también estamos. Posiblemente más predispuesto a la crudeza de la Cruz que un Domingo de Ramos cualquiera. Será cosa de dar gracias a Dios por esta experiencia? Sí, lo será!

sábado, 4 de abril de 2020

Total, de perdidos al río

Es Sábado de Pasión. No hay cofradías en la calle, que es lo que procedía salvo fin del mundo. Pero a mí la tarde no me da para consolarme con vídeos. Así que si toca surrealismo que sea del más disparatado.

Me he bajado la aplicación de televisión a la carta de TVE y he empezado a buscar lo más raro que pudiera ofrecerme. Y hete aquí que me encuentro precisamente con un fin del mundo. Uno de Jose Luis Cuerda: 'Total'.

Año 2598, Londres con pinta de pueblo de la Meseta, Agustín González narrador de lo inverosímil, hijos que superan en edad a los padres, vacas que quieren ir al cole y un panadero que atraca a sus clientes.

La película, de apenas 50 minutos, es el universo de Cuerda en estado puro. Y mi tarde, 'confitado' como se pone de moda decir, encuentra el disparate adecuado con el que tirar 'palante' antes del aplauso de las ocho.

González, Ponte, Alexandre, Caffarel, Ciges, Lampreave... No me dirán que con ese reparto la cosa no prometía. Dicen que las crisis generan oportunidades y a mí el coñazo del encierro me ha aportado unas risas.

Mañana por la tarde habría de revestir hábito nazareno. Entonces no habrá disparate alguno que camufle lo suficiente la enquina. Por eso he hecho bien en pasarme de rosca surrealista hoy. Lo de mañana será para no contarlo. 😣

miércoles, 1 de abril de 2020

Resistir?

Escucho desde el balcón a una vecina cantar el clásico del Dúo Dinámico con todo su entusiasmo. La pasión supera el más mínimo sentido musical, pero eso no importa. O eso parece a juzgar por quien, en la ventana contigua, se emociona.

No quiero ser aguafiestas pero comienzo a cuestionarme si, de verdad de la buena, esto es una cuestión de resistencia. "Que te apuestas, Gaby, que dos meses después que todo haya pasado volveremos a las andadas", me digo preocupado.

En la tercera semana de salidas al aplauso de las ocho comienzan a dolerme los brazos y, viendo las caras que veo, eso me preocupa. Quizá vaya con el paso cambiado. No será la primera vez. Pero lo cierto es que resistir resistir no es lo que más me priva.

Sí me he resistido estos días a escribir tanto como mi gusto personal y el confinamiento hubieran sugerido que ocurriría. Pero, de momento, no quería contar todo lo que pasaba por mi mente. No me parecía prudente ni útil en la actual contingencia.

Pero estar en casa, con tiempo para leer, escuchar música, pensar y poner en orden mis ideas... Eso no es resistirse a nada. Eso es una necesidad que si a todos hacía la misma falta que a mí no ha de convertirse en trinchera alguna digna de himnos.

Lo que me parece es que no estábamos acostumbrados a que la vida nos exigiera algo parecido a una heroicidad. Y ahora, salvados por supuesto los esfuerzos de los sanitarios, quizá debiéramos poner en cuestión que estemos haciendo algo tan tan grande.

Estamos aprendiendo. O debiéramos hacerlo. En circunstancias muy inusuales. Claro. Pero eso se agradece, no se resiste como si fuera un mal dolor de muelas. Pues veréis como de tanto resistir se nos olvida tomar nota y generar un mejor futuro.

Y, con todo, sigan saliendo al balcón, jaleen al desanimado, preocúpense por el familiar, el amigo o el desconocido en riesgo, hagan mascarillas y feliz a quien tengan al lado... Pero continúen en ello cuando se nos haya olvidado que fue esto del coronavirus.

sábado, 21 de marzo de 2020

Un confinamiento raro

Una vez más el cine haciendo de las suyas. Cuatro da contenido al confinamiento sabatino con otro más rebuscado aún que el que provoca el coronavirus. Se llama 'A tres metros y medio' y me la he zampado con curiosidad.

Dos chicas, hermanas tan distintas como la conversación en la peli desvela, se han quedado encerradas en una piscina que, al cierre para el público, las deja en el agua bajo la tapa de fibra de vidrio con que es cubierta.

Las conversaciones en ese encierro son seguramente la esencia de la historia. Muy por encima de la situación tan kafkiana en la que se ven inmersas. Y ello les hace prometerse cambiar las cosas si consiguen salir de allí.

Más recomendable es nuestro confinamiento. Aquí el peligro está fuera. Pero quienes aprovechan el tiempo y piensan en ellos, en sus vidas y en los seres queridos también hacen propósitos para cuando la normalidad regrese.

El beso y el abrazo que ahora no debemos darnos, la convivencia en familia o entre amigos, salir a hacer deporte o simplemente trabajar como siempre es razón más que suficiente para que valoremos lo que tenemos.

Pero de esto has oído hablar mucho estos días y has leído también. Y no todos se lo montan tan provechosamente. Hay quien sale de fin de semana, quien se ha buscado perro para la ocasión, quien incumple insensatamente.

Quizá a mí mismo se me olvide lo que estamos aprendiendo. Y sólo me sirva para asegurar algún día que yo estuve allí. Y, en efecto, aquí estoy. Hartándome de cine, de lectura, de escritura, de comida... Es lo que toca.

lunes, 16 de marzo de 2020

Es todo tan extraño...

Confinado la vida es más difícil. Una lata sin duda. Prefiero pensarme detenido del ritmo frenético que me acompaña habitualmente. Y es en ese detenimiento, que quiero considerar con carácter benéfico, en el que hallo la botella medio llena que me gusta contemplar en toda contrariedad.

Así, veo que nos cuesta la "disciplina social" a la que somos llamados. Y también lo fácil que es dar "consejos que para mí no tengo" con cuarentenas quebradas y reproches varios. La alerta decretada necesita de policías avisando en las calles y la gente de esos héroes de la salud a los que aplaude.

Es todo tan extraño. Lo es verse inmerso en algo así cuando nos creíamos factótums de la Creación y, por tanto, necesitados de la Historia para evocar episodios pandémicos con los que sentir debilidad. Será porque África, pasto permanente de ébola y otros lejanos males, no es de este mundo.

Tan extraño que los cofrades no estamos llorando habernos quedado sin procesiones. Quién lo hubiera imaginado. Y me resisto a pensar en una subrepticia sobremaduración alcanzada espontáneamente al albur de males mayores. O no era buena la lluvia que nos ha impedido las estaciones otras veces?

Corre por ahí el video, uno de tantos, de un profeta moderno, sobre patinete y disfrazado de qué sé yo, que exorta a la conversión. Eso ha sido siempre misión de la Cuaresma, pero ésta pareciera disuelta como un azucarillo ahora que las salidas de Semana Santa han sido suprimidas en nuestra tierra.

"Vamos a ser extinguidos!", escucho. Y me da que tras este inesperado punto de inflexión que el coronavirus nos impone hay modos de ser y estar en este mundo que van a morir para siempre. Es todo tan extraño como lo va a ser la acumulación de celebraciones festivas en verano y otoño.

Espero que haya cosas que celebrar para entonces porque, si superamos bien el escollo de la salud pública, no va a pasar lo mismo con el económico. Y, a resultas de ello, vuelta a caer en el abismo de la crisis que es tiempo de oportunidades, dicen. Ya nos enteraremos para quién.

Quédate en casa. Lee más de lo que sueles. Escucha con más esmero que de costumbre. Y piensa. Piensa bien en las circunstancias de este momento histórico y en cómo nos va a cambiar la vida. Lo va a hacer, no te quepan dudas. Y lo entenderemos alguna vez. Por extraño que resulte todo ahora.


jueves, 12 de marzo de 2020

Las cegueras del coronavirus

Vuelve Saramago a casa. Y esa lectura en pareja de la que alguna vez os he hecho partícipes se enriquece ahora tras gozados hitos previos como fueron 'Las intermitencias de la muerte' y 'Memorial del convento'.

La coincidencia del coronavirus con esta otra pandemia novelesca de ceguera contagiable que da contenido al tercer libro es pura casualidad que, con cifras disparadas y medidas recluyentes, llama la atención.

Pero no es el problema sanitario el único nexo que aprecio entre la realidad que inquieta hoy al mundo y la ficción que estamos disfrutando en la publicación. También veo mucha ceguera en torno al mal que llena telediarios.

Excéntricos acopios de provisiones, tutoriales sobre mascarillas caseras, bolsas de Mercadona en la cabeza de ilusos de la prevención, partidos sin público con muchedumbres a sus puertas, bulos increíbles...

Qué lástima que ya no esté el luso Nobel de Literatura entre nosotros. Qué novelón nos hemos perdido. Apagar la coronavírica tele que nos toca para coger este 'Ensayo de la ceguera' es, de hecho, recuperar la vista.

sábado, 29 de febrero de 2020

Aún en la trinchera

Los llamaron topos y se escondieron donde pudieron cuando el llamado Alzamiento Nacional -Franco dixit-, desencadenó la Guerra Civil y el reclutamiento masivo por esos pueblos de Dios de la España del 36.

Fue necesaria la amnistía dictada en 1969, al cumplirse las tres décadas del final del conflicto fratricida, para que muchos de ellos asomaran a la luz traumatizados por haberse convertido en muertos en vida.

'La trinchera infinita', laureada película que he podido ver el mismo día en que Netflix la estrenaba en su plataforma, retrata con exquisitez muchas de las sensaciones que debió generar aquella experiencia.

El miedo que llevó al zulo, la complicidad familiar, la vulnerabilidad de la mujer entre las mentiras y la indefensión, el fin de la guerra y el inicio de la segunda mundial, el Régimen que seguía pese a la victoria aliada...

Todo ello implica al espectador. Como también el cambio de actitud, con una España menos hambrienta, que comenzaba a ver en aquellas víctimas a auténticos cobardes. Cruda es la interpelación del hijo del protagonista.

Me gustan mucho en la interpretación tanto Antonio de la Torre como -ella sí obtuvo Goya- Belén Cuesta. Y me gustan los claroscuros y la ausencia de música y las conversaciones musitadas y la Andalucía rural a que huele.

Y voy a ser sincero. Todo ello me hace reflexionar sobre quienes deciden hoy en día, en unos extremos y en otros, ser atrincherados infinitos en esas posiciones ideológicas tan guerracivilistas que sufrimos.

viernes, 28 de febrero de 2020

Andalucismo

Como sentimiento de lo andaluz y no tanto como ideología política, repienso este 28-F desde la consigna de verificar cuánto existe o no de esa esencia que, más allá de folclorismos, nos identifique de verdad.

Anoche me zampé a deshoras, no parece asunto para prime time, un muy interesante debate televiso sobre la cocina del Estatuto de Autonomía con testimonios de Clavero, Escudero, Borbolla, Alcaraz, Arredonda...

Lo disfruté pero no seréis pocos los que me creáis friky por ello. Qué le voy a hacer. Hace falta, con todo, que sepáis que ya voy camino de los 56 y que viví el germen del autogobierno andaluz como adolescente apasionado.

Y luego están las Elecciones Autonómicas como enviado especial de Cope, siguiendo a Pacheco entre 1990 y 2000 por toda la región, en primera línea y como testigo de nexos, confrontaciones y contradicciones de todos.

Lo cierto es que, llegados a este punto y comprobando en la tele que ni ellos se ponen de acuerdo cuarenta años después, sigo preguntándome aquello del viaje y las alforjas. En fin, feliz Día de Andalucía para todos.

domingo, 23 de febrero de 2020

Coronavirus

Ser sensibles al problema sin reacciones desproporcionadas. Y mucho menos alarmistas. Así lo escucho al mismísimo director de Emergencias Sanitarias tras una reunión, en el Ministerio de Sanidad, del Comité de Seguimiento de la Epidemia.

El 'chino andaluz' llamo a quien, por la gracia ganada a lo largo de tantos años en Jerez, es unos de los originarios del país cuna de este problema más próximo a mi día a día. Su bazar es un ir y venir de personas que pasan, afortunadamente, de fobias injustificadas.

En España no hay virus ni motivos para severa preocupación. Lo escucho a Fernando Simón en la tele. Aunque los cierres a las entradas y salidas de hasta once ciudades han llegado ya a la vecina Italia. Y tampoco vamos a salir corriendo a la escucha de este otro acento.

Irán, Corea del Sur... Pero no llega a ser pandemia. Insiste el director de Emergencias. Cómo lo llamamos entonces? Nos vale crisis como 'animal de compañía'? No soy cagón pero esto tiene una pinta como para ir dudando de algunas de las cosas escuchadas.

Asegura el de la tele que trabajar en Salud Pública es tomar decisiones con riesgo a equivocarse. Claro clarinete. Me gusta este Simón. Quizá por ello, sus empeños tranquilizadores no dejan de generar un punto de inquietud incompatible con lo pretendido.

martes, 18 de febrero de 2020

Por un campo vivo

El día ha sido intenso en Villamartín. No pateaba tanto una carretera desde hace tiempo. Y hacerlo entre la cooperativa y el polígono industrial, ya fuera entre tractores o entre esos camperos con arte con los que ir hablando de sus cosas, una delicia.

El urbanita necesita conversar con Sebastián, olivarero de Setenil más del campo que un terrón; con la dicharachera Nieves, que tiene una parcelita con algodón en Arcos, o con Alfonso, agricultor jerezano de otra pasta. Diversos pero pegados todos a la tierra.

Por un campo vivo, lema en la pancarta de cabecera de la movilización que he estado contando en Cadena, es la evidencia de una preocupación lógica: si dentro de un tiempo sigue con vida pese a los bajos precios a la producción igual es de puro milagro.

Y luego están los aranceles del puñetero Trump, el Brexit y sus mil incertidumbres, el veto ruso, los precios en estanterías que escandalizan a los camperos cuando ven en los supermercados cómo venden lo que a ellos les pagan con dos gordas...

Es gente que merece mucho mucho mucho la pena. Es una actividad que no podemos ningunear. Y si Asaja, Coag, Upa o los cooperativistas se unen en estos difíciles momentos, qué hacen los políticos tirándose los trastos a la cabeza a su costa?

lunes, 17 de febrero de 2020

Piedras en el camino

Piden reiteradamente el mantenimiento del pavimento de adoquín en las calles del casco histórico. Una concentración ha dejado este fin de semana señas de una reivindicación que tiene su público. Muy respetable por cierto.

Destrozado dos veces el anclaje del baulete de mi moto por el centro, y no es ninguna exageración culparlo al muy lamentable estado de mantenimiento, también lo tiene quién está hasta el gorro de la intransitabilidad del centro.

Entre unos derechos y otros quizá lo único verdaderamente loable fuera el mantenimiento como Dios manda de ese firme pétreo cuya subbase cede hundiendo los adoquines y también el gozo de los conductores.

A la excusa de que es más barato y efectivo el asfaltado se contrapone la condición "identitaria" que atribuyen a los empedrados en cuestión. Y entre Pinto y Valdemoro no queda más que esperar que alguien haga algo.

Estoy, desde luego, con la defensa de las señas estéticas reclamadas. Y estoy también con la seguridad que declaro en riesgo. Si hubiera alguien dispuesto a garantizar los dos derechos ya sería la leche. Existe?

domingo, 16 de febrero de 2020

La España vaciada

Se ha puesto de moda. Y me parece la mar de bien. Es posible que una mejor distribución de la población nos haga a todos más felices. Pero hay un pequeño detalle necesario para que ello ocurra: que también se distribuyan territorialmente las posibilidades de vida.

Reflexiono al respecto y, con ese espíritu bucólico que tan fácilmente me lleva al campo o a un pueblo perdido en cualquier sierra o páramo, imagino una vida mejor. Las experiencias de dos compañeros periodistas hace unos años son algunos de mis referentes.

Cada uno de ellos y sus familias regresaron a Jerez una vez comprobaron que había sido suficiente con lo vivido en aquellos pueblitos mesetarios. Quizá haya mucha demagogia sobre lo bien que nos iría a todos en esos lugares tan llenos de obstáculos por otra parte.

Lo despoblado tiene su encanto tal cuál. Digo yo. Pero, en cualquier caso, cuando hablo de la España vaciada quizá también me refiera a un casco histórico como el de Jerez del que en los años 70 u 80 fueron tantos los que parecieron salir despavoridos hacia los nuevos barrios.

Los movimientos demográficos son siempre fruto de demasiadas cosas. Y lo que es complejo requiere de pensadas más profundas que lo que escucho, por ejemplo, en estos momentos en la tele. Teruel existe. O Soria. Pero los flujos de población no se improvisan.

sábado, 15 de febrero de 2020

Vergüenzas recordadas

Los ocho monumentos destrozados desde 2006 en España es título de un reportaje que publica hoy El País y que incluye a la ermita de Guía. Y me sorprende tal 'honor' en semejante ranking nacional. Pero a veces lo normalizado en nuestras vidas necesita ojos a distancia.

Afortunadamente no hemos perdido este edificio religioso del XVII con raíces en otros más antiguos sucesivos desde el siglo VIII. Pero el planteamiento del trabajo periodístico incluye también ese otro patrimonio que a veces olvidamos tanto: el paisajístico.

Rescato un viejo grabado, de esos de corte costumbrista, con el aspecto de la entrada sur en Jerez cuando eran apreciables a distancia no sólo el skyline de hace un par de siglos sino también el detalle del arroyo saliendo por el Arco y la ermita. Me gusta evocarla así.

Nunca trascendió del todo qué nos hizo deudores de la inmobiliaria que, preparada para construir en toda la manzana (una vez desapareciera bajo la excusa de la desacralización), terminó cobrándose como mal menor el mamotreto elevado junto a la ermita.

Males urbanísticos mayores hay hoy en día en la ciudad. Eso creo. Basta recorrer el casco histórico para verificar negligencias y desmanes privados o públicos acumulados a lo largo de la historia. Pero, botella medio llena siempre, estamos a tiempo de hacer algo.

viernes, 14 de febrero de 2020

El mito del amor romántico

El emperador Claudio II decidió que los solteros sin familia servían mejor a la Roma del siglo III desde su alistamiento militar. Por ello prohibió los matrimonios entre jóvenes.

Hasta que dio el paso Valentín, sacerdote que enarboló su empatía con las víctimas de aquella putada, y empezó a casarlos en secreto. Y el papa Gelasio fijó el 14 de febrero para conmemorarlo.

De eso a que tal día como hoy se convierta en mina de floristerías, fábricas de bombones o joyerías, para los más rumbosos, median machaconas campañas publicitarias.

Hete aquí, sin embargo, que, allá donde la desmesura pierde horizonte que la limite, llegan coyunturas ideológicas con ideas como que el amor romántico trae secuelas.

Desconozco a decir verdad si ciertos postulados de las ideologías de género, ésos que previenen contra la ceguera de los enamorados, tienen eco en los jóvenes.

Aspiro a que, ni tanto ni tan calvo, seamos capaces de mantener ese amor convertido en tierra fértil de actitudes buenas. Sin esperar necesariamente al 14 de febrero para celebrarlo.

jueves, 13 de febrero de 2020

El fin justifica al medio

Si la radio no hubiese adaptado su capacidad de llegar a las personas como lo ha hecho a lo largo de décadas ahora estaríamos hablando de un fenómeno tras las vitrinas de un museo.

Dejo en redes sociales el mensaje que señala que, treinta años después y pese a no pocos imponderables, celebro la vida real que sigo intentando contar y no tanto el soporte. 

Ahí tenemos parte de los elementos de mi cotidianeidad radiofónica. Una mañana cualquiera me permiten saludaros e informaros tan bien como voy pudiendo.

Pero en este Día Mundial de la Radio que hoy se celebra no conmemoro cables ni cascos ni consolas ni estudios ni RDSIs ni IPs ni... Celebro el encuentro con vosotros. Qué caray!

Sólo así mantengo la ilusión, sabiendo que el mensaje es lo importante, que la comunicación de los hechos y las ideas es lo sustancial. Felicidades a todos por tanto!



martes, 11 de febrero de 2020

Eutanasia

Posiciones maximalistas estoy escuchando en una tertulia televisiva sobre la eutanasia. A la tercera parece que será la vencida. El Congreso tiene por delante, más cerca que nunca, dotar a España de una ley al respecto.

Discúlpenme si esbozo algunas reticencias, sobre todo ante lo irreconciliable de las convicciones que aprecio en uno y otro sentido. No hay dos verdades extremas. Sólo me cabe lo sensato. Y lo natural es la vida.

Los animales luchan por salir adelante. Las personas, además, cuentan con la capacidad de hacerlo con la esperanza puesta en los elementos que nuestras capacidades médicas y tecnológicas ponen a nuestro alcance.

Escucho a quien ayudó a morir a su mujer, a quien esgrime ideología y a quien encontró paliativos que quitaron de la cabeza la idea. Escucho a todo el mundo. También a mi conciencia. Y me hace sufrir el debate.

lunes, 10 de febrero de 2020

La mejor edad

Cae la tarde en la residencia. El ambiente, recrecido en la cálida sala a base de esas limpias carcajadas que las gracias de unos y otros promueven, es muy agradable.

La edad dorada en la que se mueven es marco de esas actitudes que muestran que hay muchísimos motivos diarios para dar gracias a Dios por cuanto pone a nuestro alcance.

Creo que el ejemplo para los que vamos un escalón por detrás en la fecha del carnet es para no desaprovecharlo. Un rato aquí humaniza tanto tanto tanto...

Ellos y ellas conocen el valor de un rato de conversación. Es más, también saben tasar un saludo, incluso una mera sonrisa. Y nosotros preocupados por chorradas.

domingo, 9 de febrero de 2020

Vuelven las carreras urbanas

Jerez fue creciendo y empujando hacia nuevos extrarradios a aquellos locos de las motos que hicieron de meras carreras urbanas eventos internacionales. Entre ellos Paco Pacheco, que da nombre al memorial con el que se recupera el Gran Premio La Merced.

Luego llegó otro Pacheco, alcalde, y las llevó más allá de la Constancia (primer escenario en los sesenta), de San Benito más tarde o de El Portal hasta que en 1981 desaparecieron. Entonces nació el Circuito y se acabó la ocupación de la calle para ello.

Para entonces ya rodaban por al alquitrán, que no sería ni siquiera asfalto, los Ángel Nieto o Giacomo Agostini. Y también una panda de chavales que, a sus 16 añillos, ya subían de dos en dos en aquellas motos con las que ir más allá del Balneario a ver carreras.

Una Puch Cóndor de aquellas amarillas, el modelo de 75 cc que tenía entonces Derby, una Vespa, un Vespino y hasta una Mobylette. Había que vernos. Llegábamos, saltábamos vallas para, lo más cerca posible de las alpacas de paja, alucinar con aquello.

Con esas trazas quedaba en evidencia que no tenía nuestro amor por las motos más allá que ese sentimiento de descubierta libertad adolescente. Gente más aficionada y con pocos más de nuestros años nos ha trasladado esta semana a aquellos episodios.

Tiene gracia que con el Circuito del que disponemos hoy en día tengan que volver pero, que cierto es, la cabra tira hacia el monte siempre. Y los ingredientes son, en esta recuperación, mucho más que nostalgia o esnobismo sin sentido. Enhorabuena por ello.

sábado, 8 de febrero de 2020

32 años después

Casi la edad de Cristo ha debido transcurrir para que la Cuaresma jerezana vuelva a contemplar en las calles, camino de la Catedral, esta invitación a la piedad que constituye nuestra Madre de las Angustias con el Hijo en sus brazos. El próximo 2 de marzo próximo, primer lunes del tiempo de preparación de la Pascua, Ella volverá a reunirnos en oración, como ya hizo en aquel lejano Año Santo Mariano de 1988.

Me encomienda mi Hermandad que reúna unos datos que nos ayuden a imaginarla ya, presidiendo el Vía-Crucis de la Unión de Hermandades de 2020, y comienzo anunciando que este evocador conjunto iconográfico que cada Domingo de Ramos da sentido a nuestra penitencia ocupará andas pertenecientes a la Venerable y Fervorosa Hermandad de la Corona de Espinas, Congregación del Pecado Mortal, Santa Caridad y Cofradía de Nazarenos del Stmo. Cristo de las Aguas, Santo Entierro y Orden Tercera de los Siervos de María Stma. de los Dolores, de la sevillana Puebla de Cazalla.

Estas andas se componen de parte del antiguo paso, que data del siglo XIX, en el que procesionó la imagen de la Virgen de los Dolores hasta los años 50. En la actualidad, y desde 2017, procesiona cada Viernes de Dolores en Rosario de la Aurora. Los respiraderos, por su parte, son propiedad de la Hermandad del Stmo. Cristo de la Vera-Cruz y María Stma. del Mayor Dolor en su Soledad, de la misma localidad.

Ntra. Sra. de las Angustias lucirá esa tarde noche un encaje de tul bordado en hojilla de oro, del siglo XIX, rematado con un encaje de hojilla de oro (punto España) de la misma época. Se trata de un estreno fruto de la donación íntegra de la actual Junta de Gobierno, camareras, capataz y otros hermanos de esta Antigua y Venerable Hermandad.

También la música estará a la altura del acontecimiento que nos aguarda y para ello se cuenta con la conocida como Escolanía de Sevilla, un coro de niños y jóvenes entre los 10 y los 21 años, en su mayoría alumnos de conservatorios de música que, dirigidos por el tenor Israel Moreno, vendrán a Jerez con diez escolanos, cuatro voces adultas y cuatro miembros del grupo Ministriles Hispalensis, nacido para recuperar los instrumentos, la sonoridad y el estilo interpretativo de las capillas instrumentales de los siglos XV al XVIII.

Cornettos, sacabuches y bajón sonarán por nuestras calles, junto a las voces que interpretarán obras del XVI de Cristóbal de Morales, Francisco Guerrero, Tomás Luis de Victoria o William Byrd. Y, junto a piezas como el ‘Circumdederunt me’ del primero de ellos, el ‘Ave Virgo Sanctissima’ del segundo, el ‘Ave María’ o los responsorios de Semana Santa de Victoria, y el ‘Ave Verum Corpus’ de Byrd, también una obra más actual como el ‘Stabat Mater’ de Zoltan Kodaly. 

Exquisitez musical tendremos a las plantas de nuestra Madre y el Hijo muerto en sus brazos mientras la comitiva recorre, desde que a las seis menos cuarto de la tarde comencemos en este Humilladero de ida, la Plaza de las Angustias por el lado izquierdo, las calles Molineros y Barja, San Miguel, Santa Cecilia, Conde de Bayona, Alameda Vieja, Manuel María González, De la Rosa, Plaza de la Encarnación, Reducto Alto y Santa Iglesia Catedral.

El acceso al primer templo diocesano permitirá el inicio a las ocho del Vía-Crucis que presidirá nuestro pastor, monseñor José Mazuelos Pérez, con el paso de Ntra. Sra. de las Angustias en el altar mayor y el desarrollo de tan piadoso acto organizado por la Unión de Hermandades. A las nueve y diez de la noche se espera iniciar el camino de regreso a esta iglesia por el Reducto Alto, Plaza de la Encarnación, De la Rosa, Manuel María González, Plaza Monti, Pozuelo, Latorre, Consistorio, Plaza del Arenal, Corredera, Plaza de las Angustias por el lado derecho y llegada a la capilla sobre las diez y media de la noche.

Diecisiete acólitos del grupo El Cirial y cuatro servidores y un muñidor revestidos con trajes de estreno diseñados y confeccionados por el taller del bordador astigitano y hermano de las Angustias Jesús Rosado contribuirán a la solemnidad de este acto piadoso en el que, sin lugar a dudas, las filas de hermanos y el todo Jerez orante que se procura son sustancia fundamental a la que prestamos la última atención de este mi intervención.

El reparto de papeletas de sitio se llevará a cabo durante los días 18, 19, 20 y 21 de febrero, en horario de ocho a diez de la noche, en la casa de hermandad. Pasados esos días no serán expedidas. Podrá realizarse también a través de la página web sietecuchillos.com.

Vamos a descubrir en estos momentos la papeleta de sitio extraordinaria diseñada para la ocasión por nuestro hermano Lorenzo Otero Cala. A ella se podrá acceder previo donativo de diez euros para contribuir mínimamente a los gastos de este acto. También contarán con ella todos aquellos hermanos que por distintos motivos no puedan participar en el Vía-Crucis y deseen contar para el recuerdo con esta papeleta.