domingo, 17 de enero de 2021

Mírame a la cara y sonríe!

Solecito es de invierno y nos envuelve, ése grato en el otoño que ya ocupa. Pero impulsa veraniego nuestra alma. Y, fueran mil primaveras que regresen, jamás harán mejor cuanto sentimos.

Así, en la amanecida del domingo, acontece feliz hálito y no engaña. Sabe Dios qué narices festejamos. Supe yo qué difícil se volvía mejor celebrar lo ya ocurrido.

Pero si repitiera o repitiese otro día todo aquello que sentimos, eso sí que ha de constar en registros de las cosas cotidianas hechas grandes en la fuerza del tesón con que vivimos.

Dime tú, compañera de camino, si no es eso lo que gastan en el cielo. Dime tú, tulipán de mis amores, si no guardas el registro bien cercano de ese gozo registrado sin complejos.

Dime tú, y levanta la cabeza. Digo yo que me mires mientras yaces en los brazos del ardor con que recuerdo esas horas del mejor de los cantares. Mírame, no lo olvides, y sonríe! 😉

domingo, 8 de noviembre de 2020

La aventura de ayudar

En un mundo tan individualista como éste en el que vivimos es extremadamente fácil entender que esa nota predominante que consideramos tantas veces involucionista viene aparejada por grandes dosis de insolidaridad. Pero hay ocasiones en las que bien demostrado queda que no hay porqué entender una cosa y la otra permanentemente cogiditas de la mano.

Dos experiencias de esta tarde de domingo me traen a esta reflexión. Ha bastado, de un lado, conocer el robo de unos seis mil euros a las religiosas Hijas de la Caridad, ésas que están quitando el hambre a alrededor de un centenar de personas a diario en Jerez. Seguramente estén ahora cercanas de ver duplicado lo perdido a base de donaciones.

Son esos movimientos entre la rabia espontánea y el empeño de no dejar sin respuesta semejante injusticia para con los hacedores del milagro cotidiano de dar de comer a tanta gente. Lástima que tantas veces lo somos menos en la distancia corta, en las cosas quizá más pequeñas, en lo menos épico pero tanto o más necesario. Pero está bien.

Lo otro es privado y ahí quedará. Pero es bueno entender que es tan importante aprender solidaridad cotidiana como saber recibirla, entender que toca, advertir sin remilgos que también se quiere riñendo, que se es solidario a la inversa, ayudando al que ayuda, poniéndoselo más fácil. La entrega hay que recibirla siempre de buen grado.

sábado, 17 de octubre de 2020

Delibes centenario

"Hubo un día en el que los niños buscaban que los abuelos les contarán historias, luego llegó la televisión y no sólo dejaron de acudir a ellos sino que a los abuelos no les quedó otra que sentarse también ante el televisor", Miguel Delibes dixit.

Es precisamente la pequeña pantalla la que acaba de señalar que cumplimos el centenario del escritor vallisoletano. También es la que me permitió conocer 'Los santos inocentes', esa historia de ruralidad injusta, llena de desigualdades.

Delibes amó el campo con intensidad. Tan cazador como ecologista, en sus paseos por el entorno natural, enfundado en su gorra y su bufanda, se manifiesta su estampa más característica, plena de melancolía y hasta de tono uraño.

En sus soledades escogidas, aunque hombre familiar excepcional, se cocieron seguramente sus éxitos literarios. 'La sombra del ciprés es alargada', 'Cinco horas con Mario', 'El hereje', 'El disputado voto del señor Cayo'... Cuánta reflexión oportuna!

Compañero periodista que terminó encontrando más gozo en la escritura literaria, libre, tan recreativa como denunciante, Delibes me resulta espléndido ejemplar de una especie en peligro de extinción. Y quizá deba ser así, aunque sus libros le perpetúen.

Espero que su condición ecologista me lo permita como mejor memoria de aquél cuyo carácter tanto soy capaz de comprender. Incluso de encarnar en ciertos momentos. Son tan fecundo alimento de la creación como atinada opción de vida.

"Si se hablara más de literatura que de política..." le escucho decir en un vídeo antiguo. Pues eso, admirado Delibes, que todos seríamos de otra pasta. ¿Y si lo hiciéramos al revés? Más 'delibes' hasta en la política querría.

domingo, 11 de octubre de 2020

Coma

Se baraja la posibilidad de un lugar onírico en el que se encuentran las psiques de los pacientes en coma. Y, considerado una especie de baluarte del que alguna vez se saldrá recuperada la salud en el cuerpo, no deja de ser, de algún modo, lugar en el que quedarse. Quizá por descubrir habilidades que no habían asomado en la vida... normal.

"Sin la carga de los recuerdos se puede partir de cero" dice uno de los personajes, el líder de la comunidad que habita este sitio en el que, por superposición de los sueños y amagos de aparición de aquello que olvidaron, quizá se convierta para muchos en el destino definitivo. Voluntades sin ánimo ni fuerza para regresar, con su cuerpo claro, al mundo que dejaron.

'Coma' es una extraña película con la que me topo en la sobremesa de este domingo de mente abierta a extrañas experiencias quizá extrayendo algo que aprender. Es una de esas cintas que, de pronto, generan desde la pequeña pantalla la necesidad de saber hacia dónde van sus personajes. Y a dónde se llevan nuestra psique, claro, abandonando al yo del sofing.

No me he podido resistir, mientras la veía, buscar algo que me ayudara a entender lo que estaba viendo. Es un film de 2020, ruso, del director Nikita Argunov, con efectos útiles a la hora de generar en el espectador la sensación de realidad de ese prodigioso mundo de la mente al que agarrarnos mientras el cuerpo yace a la espera de la deseada recuperación.

Y deja pensando. Convierte la laxitud de la hora de la siesta, ésa tan proclive a visiones que no provoquen grandes reflexiones como el león que persigue a la gacela en La 2, en un bulle bulle que, pese a la relajación que se impone, hace que la mente hierva llena de conclusiones y aplicaciones a tu vida. Como ocurre a los personajes de 'Coma'. Más o menos.

martes, 6 de octubre de 2020

Gracias!!

No son los dos años, que apenas son nada en la inmensidad oceánica de la Historia, o de cualquier historia. Y ello por mucho que ha ocurrido a lo largo y ancho de un tiempo que parece, desde luego, mucho mayor.

Más bien se trata de la voluntad de transformación con la que llegué a tu vida, esa férrea fortaleza por la que soñé, me esforcé y conseguí tan certera felicidad; la serena, benéfica y consecuente felicidad actual.

El caso es que, por mucho que la complicidad escriba erróneamente una longeva vida común a nuestras espaldas, el tiempo es corto a la hora de expresar la grandeza de lo vivido. Lo vivido es lo ganado.

Y ya sabes, como dice Jorge Bucay, que sólo el disfrutado es tiempo verdaderamente vivido. Así que, permíteme que reconozca, que sólo así puedo medir lo nuestro. También hubo de los otros, pero sobre todo... disfrutamos.

Felicidades cuando, dos años después de aquello, hago el firme propósito de que sigamos haciéndolo, haya o no viajes, haya o no haya globo, haya o no haya... qué sé yo. Gracias por todo. Te amo!

lunes, 14 de septiembre de 2020

El silencio

El silencio es la pausa que nos permite escuchar a los demás, dándonos luego el derecho de hablar cuando ha llegado nuestro turno. El silencio es una forma discreta de respeto, y es también un modo de expresar complicidad.

Acabo de leerlo y, tal y como lo he hecho, he girado la cabeza hacia una postal que me llegó este verano directamente desde Caleruega. Conservan los dominicos en el monasterio del pueblo cuna del fundador este anónimo óleo sobre lienzo.

'Santo Domingo, haciendo el gesto de silencio' se titula. Mi hijo Sergio me la trajo como signo de su admiración por la personalidad espiritual del pintado en esta obra ante la que comenzar a reflexionar. De hecho da para más pensar que la verborrea.

Siempre dije que por algo fuimos dotados de dos orejas y una sóla boca. Razón de más para contemplar virtudes muy loables en la callada a tiempo. Fui, de hecho, joven de prudencia enigmática, de silencios y observaciones analíticas.

Por ello, y sólo por ello, cuando hablo y alguien comete la torpeza de creerme bocachanclas más bien debiera repensar en la estratégica utilización que hago de su capacidad comunicativa para que el mensaje llegue a quien corresponda.

Los inteligentes saben apreciar más mis silencios y, aunque no tan santos como los que insta el protagonista de nuestra ilustración, siempre buscan el bien. Y, a diferencia de los de otros, el de todos. Si es posible. Y doy fe que lo es. Si ponemos empeño!

jueves, 10 de septiembre de 2020

Menuda vuelta al cole

Aprenderán que la mascarilla es tan necesaria como los lápices. Conocerán los modos de la atención al compañero sin acercarse. Colocarán cada mañana en la mochila, junto al bocadillo, el gel, los pañuelos desechables y... y se convierten ya en nueva generación.

Hoy comienza el curso escolar para Infantil y Primaria en esta apasionante e incierta temporada. Y a nadie se le oculta que podría convertirse en un viaje en la montaña rusa. De hecho, ya hay noticias sobre retroceso en el control sanitario. Antes de su inicio.

Ya nos aventajan en el mundo digital. Son nativos de un mundo que a algunos se nos escapa a veces. Ahora abren la puerta de otro, el de las prevenciones actuales convertidas en rutina para el futuro. Y si viniera para quedarse ellos serán los que lo normalicen.

Hoy vuelven al cole y no soy de los alarmados. Cómo olvidar el riesgo de esta generación marcada por otra tragedia, la de la educación interrumpida. Por la pandemia pero también por la incompetencia de quienes suspenden en actualización tecnológica aplicada.

Al cole con alegría. Ocupándonos más que preocupándonos. Poniendo los medios más que luego las excusas. Y eso no han de ser sólo exigencias a las administraciones públicas o las direcciones de los centros. Es cosa de todos. Los críos nos enseñarán.