sábado, 14 de marzo de 2009

Y su nombre es Juan


Una vez escribí algo sobre un episcopado presto para una sociedad exigente. Corrían los primeros meses del año 2000. Sé que, tras que don Rafael cumpliera los 75 años, nos aguardaba un incierto relevo ante el que, pese al mucho trabajo desplegado, la latente inmadurez diocesana se debatiría enmedio de una sociedad que hacía tiempo que comenzó a dejar de buscar respuestas en la Iglesia. Entonces puse, negro sobre blanco, aquello que ahora evoco del mismo modo que luego sabría que el entrañable pastor arcense, de tan perdurable memoria, mostraría a un presbítero ayamontino recriado como eclesiástico en Pilas y que tan prometedora trayectoria mostraba.
Aquél era el candidato elegido para suceder a Bellido Caro en el sillón asidonense. Y su nombre es Juan. Ya sabía de él cuando, en el otoño anterior, participé en el I Congreso Internacional de Hermandades y Cofradías que, en la Catedral Hispalense, viví en primera línea junto a Joaquín Perea, que aún no imaginaba que llegaría a ser Delegado Diocesano de Hermandades y Cofradías; Francisco Holgado, quien tan cercano resultara a don Rafael; Andrés Cañadas, ya en primera línea de la información cofradiera, o Esteban Pérez Abión, a quien llegaría a pedirle que hiciera una foto a José Luis Peinado, que señalaban como episcopable y que mostraba los pasos montados en El Salvador al cardenal Stanfford.
Han pasado nueve años de aquello y monseñor Del Río no sólo tiene la maleta hecha sino que ya la abrió en la madrileña calle Nuncio para pastorear la nada fácil plaza castrense, con archidiócesis extendida por toda España y otros puntos del mundo por mor de su condición personal. Han pasado nueve años y quedan en Jerez Bertemati vertebrando la actividad de la Diócesis y La Cartuja viva de espiritualidad contemplativa, el clero renovado con decenas de sacerdotes que han bajado la media de edad y un Seminario que regresó a la ciudad, el Instituto Superior de Ciencias Religiosas y el Instituto San Juan de Ávila, la normativa para Hermandades y Cofradías...
Y la Cáritas diocesana de sus recientes bodas de plata creciendo en su promoción y asistencia y los archivos diocesanos reunidos y prestos a abrirse al público en breve y la comunicación fluida con la sociedad a través de los medios de comunicación social y la sociedad civil sabiendo de una presencia eclesial que parece dejar antiguos complejos y la sensación de que Asidonia-Jerez dejó de ser aquella que recién cruzaba el umbral del Tercer Milenio y la proyección de un espíritu de indudable sentido apostólico pese a algunas incomprensiones viejas y nuevas y... Y cuanto seguirá haciendo allá donde, ahora, le esperan convirtiendo en pasado su etapa asidonense.
Y su nombre es Juan. Y da igual, de momento, cómo se llame quien llegue porque el siguiente obispo se encontrará una Diócesis transformada. También carente de muchas cosas, claro. Pero decidida, creo, a afrontar el presente y el futuro con mayores recursos pastorales, intelectuales o sociales. Mucho deja y poco se lleva. Dios lo bendiga e ilumine a su sucesor.

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