domingo, 6 de septiembre de 2009

Dos siglos y medio flagelado


En vísperas nos encontramos de que sean presentados, a los hermanos en cabildo, los actos que prepara la Hermandad de la Amargura, de conocida identidad mariana de la que la cofradía de la calle Medina se siente orgullosa, en honor del Señor de la Flagelación, que siempre dio nombre a esta señera corporación del Miércoles Santo.
Cumple la imagen, durante 2009, sus 250 años desde que saliera de las gubias del genovés Jácome Baccaro. Y se pretende que la conmemoración no pase inadvertida en una ciudad que siempre visualizó fácilmente la esencia de la jornada grande -por mucho más que por tener el mayor número de cofradías- con este paso ante sí.
A la espera de la naturaleza de los actos conmemorativos, que se conocerán el próximo viernes día 11 de septiembre, bueno sea bucear en una historia que se pone en marcha cuando el canónigo de la Colegial jerezana Francisco Gutiérrez de la Vega costea y encarga, en 1759, este Señor de la Columna, como se conocía.
El año correcto aparece en el pedestal de la columna antigua que tenía en el camarín de la Colegial, y que aún se conserva, aunque se ha prestado a la confusión hasta prácticamente nuestros días, como recogen en la monografía histórica de la cofradía los estudiosos García Romero y Vega Geán por haber leído como 1749.
Pasó el tiempo y vino a ocupar su sitio devocional al nacimiento de la Hermandad el 29 de octubre de 1928. A la siguiente Semana Santa comenzaría a procesionar saliendo, junto a la actual Perpetuo Socorro de la Hermandad del Perdón con la advocación de Amargura, de un ostracismo rayano el abandono que reconocía Enrique Solano, primer documentalista de la naciente cofradía.

(La Voz, 06-09-09)

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