sábado, 27 de diciembre de 2025

Cordero de Dios...

La extraña historia de esta corbata, contada a vuelapluma en mis redes sociales atisbando mínimamente un somero apunte de misterio, ha dejado el asunto colgado en la alcayata de vida espiritual tan profunda por la Gracia de Dios. Insuficiente me parece pues dejarlo en graciosa anécdota, sin más.

El caso es que la he recogido en Correos tras que, por no estar en casa en el momento de la entrega del paquete, haya sido preciso acudir con el papel del aviso dejado al vecino. Lo importante es lo singular del incumplimiento del envío. Ha llegado, ni más ni menos, que casi siete meses tarde.

La encargué para lucirla en mi Pregón de las Gloria de las Glorias, cuando allá por junio andábamos en vísperas de Corpus Christi. Intenten buscar alguna corbata en España con alguna especificidad católica, como el Agnus Dei. Imposible. Pero no cejé en el empeño de darme el capricho.

Nada pudo evitar que finalmente tuviera que hacer el deseado pedido online a una empresa de EEUU, cosa que pese a todo se hizo con tiempo suficiente. Pero mi gozo en un pozo. Nunca más se supo de la corbata. Algún desafortunado extravío, quizá? El bosque arancelario de Trump? Qué sé yo...

Pasó el Corpus, pasó el verano, llegó el otoño, dormido en sus pastas quedó aquel Pregón que me propuse ofrecer luciendo prenda con tan confesional detalle, el invierno, hasta un nuevo acto poético a mi cargo: el Anuncio de la Navidad de la Hermandad de la Redención salesiana.

Pero ha llegado. Sí, ha llegado. Lo ha hecho como lo hacen las cosas que parecen querer llamar la atención: inesperadamente. Y ha ocurrido justo en la víspera de la ordenación presbiteral de tres buenos amigos, en el día de San Juan Evangelista, este 27 de diciembre, en la Catedral de Jerez. 

El Señor la habrá creído mejor ocasión para el estreno. Es así como ilusionado por la aparición me la he anudado este sábado. Y en el templo: Liturgia de la Palabra, ritos propios de la Ordenación, Consagración y, poco antes de la Comunión, una invocación que me ha llevado la mano al pecho:

"Cordero de Dios que quitas el pecado del mundo, ten piedad de nosotros..."

lunes, 27 de enero de 2025

Mi tren

Aún los recuerdo con un cariño de ésos que remueven episodios infantiles convirtiendo las dificultades en dulces recuerdos. El madrugón preciso para que el Ferrobús nos dejara en el pueblo de la abuela y mi tío, el lento traqueteo de aquellos vagones llenos de infantes de marina, el anuncio de venta de mostachones, el trajín, los churros...

La convicción que se gana cuando al fin en tu asiento sabes que estás donde debes llegaba tras superar pruebas y una cierta mortificación. Como la vida misma. Como my way. Semper itinere. Entonces, ahora y siempre. Y haber encontrado mi destino, mi medio de locomoción, mi vagón, mi sitio... mi vocación, es de una alegría incomparable tras el infierno.

A los sacramentos y la dirección espiritual ganadas en su momento, la comunidad de referencia se sumó tras picoteo aquí y allí. Un plan de vida, unas normas de piedad, una formación, unos retiros... Y una carta. Mi tren, sin reservas. Con el Señor llamando y mi fiat confiado. Y ahora no faltan los que me miran raro. Sea lo que sea, presto al apostolado.

Traquetea mi tren porque nada bueno se dijo nunca del provecho, en términos de crecimiento, atribuible a la comodidad. Pero traquetea tan acompasadamente como aquel Ferrobús setentero que terminaba llegando al destino sí o sí. Bendito sea Dios que llama a la santidad a aquél que coqueteó con el demonio, aquél que crece en humildad y vocación.

domingo, 12 de enero de 2025

Ut sit!

"Señor, que vea!", me decía con tal insistencia en aquel verano de 2023 que, vistos los frutos de lo desencadenado, no he dejado de convertir en jaculatoria común y cotidiana. Y, así, me procuraba unos pasos que, entonces, cuando el post Cursillo de Cristiandad me llevó hasta Huerta, comencé a dirigir hacia posibilidades impensables hasta aquel momento.

Hallé ascetismo más allá de lo que señalaba de siempre mi propensión hacia ciertos modos de penitencia procesional. Me alimenté de mística en lecturas exigentes que aún preciso seguir rumiando para intentar entender mejor. Oración, sacramentos, lectio divina, comunidad, trabajo en la huerta... Vida monástica gratificante desde las privaciones procuradas. Y con todo...

"Señor, que vea". Pero, ¿para qué? Había que seguir buscando. Y, aún tan enamorado de la vida contemplativa como soy, entre aquellos muros sorianos era cada vez más consciente que me quedaba tarea fuera. A medio camino entre el bálsamo trapense y la sensación de deuda en la calle era preciso encontrar un medio camino que parecía imposible.

"Ut sit" completaba la jaculatoria. "Domine, ut videam! Ut sit!", "Señor que vea; para que sea". ¿Ser? Sea lo que Dios quiera. El caso es que ello me ponía en la dirección correcta. También lo hacía mi admiración por la vida monástica y mi necesidad de estar enmedio del día a día cotidiano. "Contemplativo enmedio del mundo", San Josemaría dixit. Dirección confirmada.


miércoles, 1 de enero de 2025

Domine ut videam!

Es, cada 1 de enero, día de propósitos. Pero no equivocaros. Lo que en estos momentos está empezando a ocurrir es mucho más que ello. Doy por iniciado con estas lineas el relato de cómo mi alma incandescente ha resuelto, resuelve y sigue descubriendo claridades. Otrora convulsa, ahora se carga de una fortaleza y esperanza más que justificadas.

Acabo de leer, mirándome en el espejo de alguien ejemplar del que ya os iré hablando, alguno de mis propios pasos, aquellos que aún necesitaba terminar de entender. Son los suyos de hace algo más de un siglo, pero me admiro de algún paralelismo en el discernimiento. Y mi vocación, ya declarada, emparenta más nítidamente con esa otra con la que me abrazo.

Todo se iniciaba, en mi caso, cuando una vida convertida finalmente en desierto espantoso comenzaba como aquella supuesta redención de colapsos anteriores. Rubios vientos, sonrisas expansivas, evasiones gratuitas y, poco a poco, prestaciones a una sintomatología requerida de atenciones, sutiles egoísmos y, finalmente, niñateos inesperados.

Pero vamos a lo mollar. Crujían mis entrañas resoluciones imprescindibles cuando, con cara desfigurada, comencé a correr hacia el sagrario cada vez que un pellizco me apretaba el pecho. Eran, en el otoño de 2022, aquellos momentos de la demoledora injusticia que declaró esa guerra desordenada en mi alma. Y llegó el inicio del 23 con la brisa de una falsa esperanza.

Pero la semilla ya estaba en su sitio. Y, cuando hace dos junios un cursillo me hizo abonar mi fe y el compromiso, el camino ya estaba iniciado. Duro y largo aún, pero en marcha. Semper itinere. Y así fue como corrí hacia el monasterio trapense de Huerta, sacramentos y dirección ganados, para buscar respuestas. "Señor, que vea!" era mi jaculatoria permanente.

Aquel "Domine, ut videam!" de San Josemaría, cuando Carmelitas Descalzos impulsaban en Logroño su espiritualidad aún sin poner foco en un propósito más claro, me recuerda el mío entre Cistercienses de Estricta Observancia. Pero percibo que mi desnortamiento ha superado con mucho al suyo. O quizá sea la admiración por la santidad que uno querría.

sábado, 28 de septiembre de 2024

Una medicina inesperada

Acabo de ver 'Inefable'. Y hay que agarrarse a las hechuras locales de algunas declaraciones de los protagonistas, especialmente en lo referente a las celebraciones del ascenso, para no verse seducido de la idea que estuviéramos hablando de un club más grande que acabara de ganar la Champions.

Así es el resultado que ofrece este fantástico documental de Jaime Benítez. Este género audiovisual puede medir los resultados por su capacidad de convertir un hito en algo mítico. Y doy fe que lo consiguen sus 105 minutos, que pudieron ser más porque "hay grabación para hacer una serie de Netflix".

Cuenta la aventura del ascenso del Xerez CD a su actual categoría, que se materializó cuando la Feria del Caballo del pasado mayo se vistió de azul y blanco. Son quienes vivieron la gloria de Primera, se hundieron en la miseria deportiva e institucional y, aunque lo dieran por muerto, ahí sigue vivito y coleando.

La fe los salva y la Fe me salva todos los días. El Señor hace en mí maravillas desde una fortalecida espiritualidad en los últimos tiempos. Y se vale de Tere mi mujer, y de mi hija Laura y ese nieto que quita el sentío, y de mi hijo Sergio y su vocación, y de mi hijo Carlos y... ¡El xerecismo!

Quién me lo iba a decir cuarenta años después de ser un habitual del estadio Domecq junto a mi suegro. Luego, las obligaciones me apartaron hasta ahora. La complicidad paternofilial se ha dado la mano con sentirme parte, en la grada de Chapín, de un grupo espectacular.

Y ahora, sin haber formado parte de esa muchedumbre festiva que asoma en 'Inefable', me siento particípe de la herencia que me conecta con el Domecq, con aquellos ascensos, con la celebración del que lo llevó a Primera. Y ese sentimiento, que lo sepáis xerecistas, es ahora terapéutico.

Gracias!!

domingo, 4 de agosto de 2024

La guapa irredenta y el aspirante a santo

Intereses intelectuales y existenciales, así como formación y curiosidad, no le faltaban. Pero, en el fondo, su pretensión más importante tenía que ver con un recién ganado desapego de lo material. Era un buen tipo. Eso era indudable. En ello se traducía su día a día.

A ella sin embargo, de la que ya quedó meridianamente clara su cansinísima insatisfacción, le lucía verse y que la vieran atractiva y joven. Los dos habían cruzado el ecuador de la cincuentena pero las actitudes resultantes a causa de la edad eran tan dispares...

Ella con aspiración de guapa. Él con vocación de santo. Mucho más difícil, claro está, resultaba el logro del objetivo de este hombre de compleja vida interior que tanto hacía a diario, sin embargo, para adaptarse a ella, a sus necesidades, a sus requerimientos.

Él contaba, sin embargo, con el mejor aliado. El Señor, asi lo llamaba. Ella por su parte disponía de otras herramientas. Un encanto personal, por ejemplo, que le hacía parecer buena persona y que dejaba para el fuero interno de ésta, como de otras relaciones anteriores, su brutal egoísmo.

Así pasaron los días y sus respectivas noches durante unos ocho años. Así se cruzaron los rubicones de tantos empeños a los que condujeron egoísmos de un lado y cesiones del otro en la esperanza que alguna vez se valorara todo lo puesto en liza para salvar el matrimonio.

Y fue llegada la separación definitiva cuando resultó fácil advertir una condición y la otra. Las prisas porque en su perfil apareciera pronto la palabra 'divorciada' y alentara nuevas ocasiones de seducción. En la otra banda se implementaba, desde el dolor, la espiritualidad preexistente.

(Ficción literaria, apuntes para una novela aún sin título)

sábado, 3 de agosto de 2024

A la orilla de lo Eterno

Los gozos de mi sexalescencia residen en tantos huevos puestos en un cesto que es común deje testigos perplejos. Diríase que ando con "el ancla a la orilla de lo Eterno".

Hubo un tiempo para mirar por la ventana hacia abajo, buscando lindezas terrenas. Llegó otro en el que asquearme lo que el mundo tenía para mí. Y comencé a mirar hacia arriba.

Acabo de detener mi lectura de los contenidos de la asamblea final de los ejercicios que la Fraternidad de Comunión y Liberación celebró en abril pasado en la italiana Rimini.

Es Monseñor Giovanni Pacossi, responsable de este movimiento en América Latina y obispo en San Miniato, quien habla de la orilla de lo Eterno. Y me inspira explicación para lo mío.

La esperanza cristiana, el deseo terreno, la felicidad como horizonte... Los contenidos de ponencias, homilías y otras intervenciones contribuyen a hacer una reflexión con frutos.

Ahora, como sabes desde hace meses, busco que las campanas suenen en mi vida recordándome que no hay tierra firme para mis inquietudes. Sólo hay cielo firme.

Pero, desde mi serenidad, reafirmo la idea que me impide esperar que suenen por sí mismas, por el viento que sople. Agarro el badajo para poner de mi parte. Ése mi apostolado.

Quizá sigas sin entenderlo. Baste añadir que ahora me asomo a la ventana de la vida, tras haber dado ocasión al mundo, con fortalezas nuevas solo posibles desde la vida de fe.

viernes, 12 de abril de 2024

Diagnóstico: insatisfacción crónica

Insatisfacción crónica, sí. Llega la hora de hacer público el diagnóstico. No en balde fue necesario morderse la lengua durante el tiempo en el que las cortinas de humo presidían difamando y generando miradas engañadas.

Insatisfacción crónica, sí. El otro diagnóstico es pecata minuta al lado de esto otro que recibió semejante tratamiento por parte del doctor Cabral: "Cuando te canses, cambia de mono". Y en ésas estamos de nuevo. Ahí comenzó todo.

Insatisfacción crónica, sí. Y para el primer abandono encontró una excusa. Y entonces llegó el frenesí que concluyó con el segundo en liza y aquél otro diagnóstico por el que alcanzó la fama y tapó el primero, el más lesivo.

Insatisfacción crónica, sí. Y llegó el tercero. Y aquella diversión comenzó a parecer sereno recuerdo sin más y un compromiso de cambio. Apariencias. Nada más. Y tocó involucrarse en el otro síndrome. Y aprender acompañando.

Insatisfacción crónica, sí. Y amontonamiento de novedades que siempre solaparon cada etapa anterior. Y, si pisar una etapa con la siguiente se convertía en un problema, basten la falta de explicaciones, la incomunicación y los bloqueos.

Insatisfacción crónica, sí. Y, como en las sevillanas, vamos a por la cuarta. Los muertos se le acumulan en la cuneta de los descartes. Y el cuadro sintomático mantenido no es más que la confirmación de un problema grave.

Insatisfacción crónica, sí. Tiempo de oraciones porque no hay ninguna otra forma de velar por su integridad. Que el Señor le ayude. Éste sí que es doctor capaz de corregir los desmanes de aquel primer tratamiento: "Cambia de mono".

(Ficción literaria, apuntes para una novela aún sin título)

sábado, 30 de marzo de 2024

La piedra está corrida

Es Sábado Santo. Y no imaginaba que el alma estuviera tan llena llegados a este punto. No es que me extrañe, sencillamente no me había parado a imaginarlo. Sólo tocaba disfrutar de cada minuto. Así había de ser a partir de ahora.

La caída del 'caballo' me dejó varado para algo. No me costó averiguarlo, pero tardé algo en fijar su fundamento exacto. Me reconfortaba, sin embargo, saber que aquello iba a iluminar, seguro, el camino provechoso al que asisto.

Y es ahora, tres meses y pico después del siniestro y ocho o nueve más tarde de otras cosas, cuando este silencio del Sábado Santo me honra con la dicha ansiada. La Semana Santa ha sido prodigiosa, muy esclarecedora.

A la espera de la Resurrección, ésta es mucho más que una conmemoración anual. Es salvación real y directa, la gracia de una bendición que permea de continuo en mi enriquecida espiritualidad como el agua que cae ahora.

Sólo me siento capaz de romper mi silencio de este Sábado Santo para dejar por escrito mi eterna gratitud por todo lo ocurrido. Y lo hago mientras La 2 me recuerda la epopeya de Egeria, aquella viajera hispanorromana del siglo IV.

Su peregrinación sentó cátedra para el futuro de este tipo de viajes espirituales. El mío en curso no puede permitirse kilómetro de desplazamiento alguno. Pero me está llevando tan lejos o más. Semper itinere. Semper tecum.

Cristo vive. La piedra está corrida. Resucitar con Él es mucho más que lo presuntuosas que, tras leerme, puedas encontrar mis palabras. Nada más apartado de la realidad. Humilde y sincero me confieso: es ahora cuando vivo.
 

martes, 13 de febrero de 2024

En la tarde de mi vida

Va llegando aquella tarde
que mencionó Juan de Yepes,
y es noche oscura que vivo
con profundidad que hiere.

La Gracia de Dios que asoma,
el caballo no sostiene
y el verano que fue sino
y tortilla que se vuelve.

Como un 'sampablo' cualquiera,
quien en la caída siente
dolores de corazón,
que los del cuerpo se esperen...

supo pronto de Cursillos
y Sacramentos que vuelven,
un padre espiritual 
y un alma que reverdece.

Y la experiencia de Huerta,
monasterio cisterciense,
fue un ora et labora
de frutos que ya no mueren.

Va llegando aquella tarde,
la del examen que advierte,
al final de nuestros días,
si de amor fuimos la fuente.

Llamado a la santidad
me creo y hasta merece
mi vida que, en el amor,
tenga lo mejor con Tere.

Amor Conyugal nos une
y, en los Círculos que tiene
la Obra de Dios, mi vida
luce aquello que merece.

Así llegué al momento,
una noche de diciembre,
en que caí sin caballo
del que fuera yo jinete.

En la moto, de regreso,
el demonio se entretiene
y se cruza en mi camino
destrozando hueso y mente.

Va llegando aquella tarde.
Voy soñando que me tienes
vigilado y protegido
porque me sabes consciente.

Y aquí, varado en mi silla,
dos meses ya y los que queden,
yo te consagro el dolor
en oración y, silente,...

mi vida toda que, nueva,
se aparta del mal y siente
que soy tu obra, Señor,
y lo intento casi siempre.

Místicos en mis lecturas,
libros que saben a mieles,
honda espiritualidad,
luces y sombras crecientes.

Y el silencio, y la espera 
que desesperanza vierte
a veces cuando el resquicio
deja que el malvado entre.

Pero el Señor siempre llega
a despertar el latente
compromiso ineludible
en la batalla, de frente.

Y lo hace en la Comunión
que hasta mi casa llegue,
y también en la plegaria
que en estos labios florece.

Va llegando aquella tarde, 
pero sabe diferente
si, con mayor humildad,
el pecador se arrepiente.

Va llegando aquella tarde
y este sesentón se crece
en la nueva ocasión
que el Señor ya le concede.

domingo, 4 de febrero de 2024

El demonio

Se ha estrenado en EEUU con acreditado éxito. Todo el que acierta a conceder el público en general a este tipo de películas, claro. Se llama 'Nefarius' y desde este pasado viernes 2 de febrero puede verse también en España.

Y sí, es el demonio el verdadero protagonista en medio del diálogo entre psiquiatra y sentenciado a muerte que se convierte en el grueso del contenido de la cinta. Eso sí, no es el diablo-espectáculo de ciertas pelis de terror.

El reo es el autor de un puñado de asesinatos en serie, se encuentra en el mismo día de su ejecución. Alega, al profesional que lo atiende, que sus acciones son el resultado de posesiones de las que ha sido víctima.

"El demonio siempre ataca por el punto débil, por la herida". Se lo acabo de escuchar al sacerdote exorcista Eduardo Toraño. Su labor no es sino una ayuda de la Iglesia, un sacramental para crecer en la vida cristiana.

Para él, la visión que ofrece esta cinta profundiza en ello mejor que lo ha hecho la generalidad del cine que lo ha tenido en cuenta. Y nos trae al día a día para, más allá de posesiones y exorcismos, encontrarlo cerca siempre.

Sé que es controvertido tener en cuenta su existencia para una sociedad descreída que no sabe sino atribuir a la maldad directa de las personas, o hasta a mala suerte que suframos, todo aquello malo que nos pasa en la vida.

Deja que te diga que lo veo merodear en mi vida porque a diario lo veo actuar con aparentes pequeñeces, o asuntos mayores, ante las que tantas veces hemos sucumbido. No pondré mis ejemplos. Analiza los tuyos.

Sólo te diré que es necesario reconocer la luz para identificar la sombra cuando aparece. Sin Dios en tu vida, no sabrás del demonio, claro. Pero igual que negar al primero no lo hace inexistente, con el otro ocurre lo mismo.



viernes, 26 de enero de 2024

Mi plan de vida

¿Qué has decidido hacer con tu vida? Sí, ya sé que hay que trabajar, mantener a la familia, quizá formarte, divertirte... Pero ahora vayamos a los propósitos de vida. ¿Qué? ¿Le das una pensada?

Te hablo de mí. Si me lo permites. Recuperándome de un accidente en una silla de ruedas y con muchas horas solo sin ocupación de las que pudiéramos creer prioritarias es cuando toca entender esto mejor.

¿Qué propósitos son los que mantienen su vigencia aún en esta singular situación? Deben ser los más importantes, ¿no? Si ésos no dejan de estar ahí, a mi alcance y dispuestos a alimentar mi yo más profundo...

La oración matinal, el Evangelio del día, el Ángelus, la oración mental, la lectio divina, lecturas espirituales, la comunión diaria, el Santo Rosario, la oración conyugal... Si, claro, y también otras muchas cosas.

La cuestión es que en la hora de la dificultad, por el actual accidente u otras situaciones previas que la vida me haya puesto por delante... A la hora de la verdad, repito, es la vida de fe la que me salva.

Así fue siempre. Pero desde hace un tiempo entendí que mi Amigo no podía recibirme sólo cuando tocaba cara desencajada. Y quedaron abiertas las puertas a mi vida cotidiana de un modo más diáfano en la normalidad.

Ahora cuando la excepcionalidad regresa, mi plan de vida ejerce de norte y guía de una realidad nada santurrona mal que te lo parezca. ¿O cómo habías interpretado ciertas actitudes o publicaciones mías? Igual te equivocas.

De 'santurroneo' nada. Para cartón del dos siempre hay tiempo. O es firme vocación de santidad real o es un postureo. Y te aseguro que a mi edad y en mi situación ya no merece la pena pose alguna.

Palabra de Gaby. Desde la humildad y con la capacidad y tiempo para la reflexión mayor que haya tenido jamás a lo largo de casi sesenta años de vida. Es lo que facilita este tiempo varado a la orilla que tanto disfruto pese a todo.



domingo, 24 de diciembre de 2023

Navidad de Pesebre

Diríase que los problemas de movilidad habrían de invitar al hartazgo. Los dolores a no encontrar nada que celebrar. El largo horizonte para la recuperación, causa para querer cerrar los ojos y abrirlos cuando haya pasado todo.

Pero no es esa desesperanza la que me preside. Es más, si me joroba la situación lo es más por a cuántos familiares esté afectando mi estado que porque no esté expectante a cómo quiere el Señor que viva su Nacimiento.

Es una Navidad de Pesebre. No hay más adornos en casa que el maravilloso Misterio que disfruto gracias a mi hermano Pedro Ramírez Pazos. Y hay comida, claro, pero sin vitola de gastos fuera de sitio.

Y junto al Pesebre estoy. Así. Sin pedirle explicaciones al Niño. Ofreciendo más bien todas las cruces que tocan. "El Niño que está en la cuna en una cruz morirá" escribió Gallardo y cantó Santiago.

Déjame que te diga que soy un afortunado. Que, desde mi silla de ruedas, vivo ya esta Navidad desde la fe desnuda de interferencias; sin servidumbres festivas, bulliciosas, gastronómicas o comerciales.

jueves, 19 de octubre de 2023

Daño metabolizado

Entre el marasmo del "imposible levantar cabeza" y la eclosión de un "a mí la vida que me la meriendo" hay un camino no siempre fácil. Pero puede ocurrir que termines sonriendo por tu ingenua percepción inicial del conflicto cuando aún estás en medio del caos.

El caso es que 'me río yo de Janeiro' cuando, en base a nuevos propósitos entre la riqueza espiritual ganada y la seguridad de un entorno familiar de verdad, llega la hora de que la metabolización del daño está ya a full. Como la metamorfosis de Kafka, pero al revés.

Es así como, a la llegada de las borrascas otoñales, los desiertos estivales pasados quedaron para alimentar ahora la sonrisa más puñetera. No en balde el equilibrio emocional lleva tiempo garantizando la construcción de la mejor etapa de mi vida: la que ahora llega.

De Tere, mi compañera de este camino nuevo, he aprendido cómo es posible hacer del daño la plataforma del mayor crecimiento posible. Y, una vez experimentado personalmente, llego a la conclusión de que el Señor quiere que pasen ciertas cosas en tu vida mal que te pesen.

"Y una vez que por el torrente sanguíneo ya circula la propia bioquímica del terror, la angustia, la ira, la decepción, la tristeza o el abandono, necesitamos un tiempo para poder regularlos y recuperar la normalidad", leo a un experto de la cosa psicológica. Pues hecho.

domingo, 1 de octubre de 2023

Cosas de Mamá!

Lo que a continuación vais a leer no es mío. La ilustración que lo acompaña tampoco. Ojalá aparezca el autor para agradecerle esto que se ha convertido en uno de los grandes regalos del Señor y su Madre este domingo. De momento, a quien se lo agradezco es a mi amigo Francisco José Ramírez Naranjo que me lo hace llegar vía uno de esos grupos que nos unen. Léelo completo y con cariño:

"Se cuenta que San Pedro, muy preocupado al notar la presencia de algunas almas a las cuales no recordaba haberlas hecho pasar al cielo, se puso a investigar y encontró un lugar por donde entraban. Fue entonces ante el Señor y le dijo: Señor Jesús, habiendo observado que hay aquí algunas almas a las que no recuerdo haberles abierto las puertas para que entraran a gozar de la eterna felicidad, hice algunas investigaciones y hallé un hueco por donde entran. Yo quisiera que lo vieras... Aceptó Jesús acompañarlo y vio que del hoyo descubierto colgaba hacia la tierra un inmenso Rosario, por donde constantemente subían almas. Alarmado, le dijo San Pedro: Creo, Señor, que debemos cerrar esa entrada de... NO, NO –le respondió Jesús- ¡DEJALO ASÍ!... ÉSAS SON COSAS DE MAMÁ..."

Lo dice monseñor José Rico Pavés: "Todo con María, nada sin Ella". Reza el Santo Rosario. Descúbrelo como camino hacia el Señor por la mediación de la Virgen. Feliz domingo.

jueves, 13 de julio de 2023

Me empeñé en un imposible

Era un verdadero océano de luz que arrastraba. Era tal caudal de energía el que brillaba que aquel duelo fue solapado. Todo merecía la pena. Todo parecía encomiable.

Unos años después paseo sereno por el centro con mi playlist al oído. Amaral se empeña en que "sin ti no soy nada". Parecía cierto. Una identidad de almas sorprendente.

Termina la asturiana y llega un fulano, del que no recuerdo el nombre, con la enésima versión de 'My way'. Preciosa actualización que no olvidaba que "por ti lloré y también amé".

Un charquito. En eso quedó el océano. Pero nunca lo quise creer. Y creí, creí fuertemente en el poder de lo que sentía. Pero llegó un otoñal aviso. Sólo ante el sagrario me templé.

Nada volvió a ser lo mismo. Pero las promesas sobre que podría llegar a ser incluso mejor me remojaban en perfume de esperanza. Y seguí creyendo en el imposible. Lo llaman tozudez.

Hoy en día mi cara, cuando visito a mi Amigo, ya no está desencajada. Merece que llegue con la alegría de la vida que me regala cada mañana. Y el dolor empieza a diluirse.

Rezo para que el haz de luz vuelva a ella, inspire su vida como hace con mi recuerdo y con mis deseos de futuro. Pero es más difícil quedarse con charquitos en los que no cabemos. 

Tengo un gran manantial cerca. En Él el amor es perdurable y fecundo. Ven conmigo. Y sigue confiando en una historia que, aún, puede seguir siendo apasionante. Todo lo difícil lo es.

#semperitinere 👣
#sempertecum 🌷
#decolores ❤️‍🔥


martes, 27 de junio de 2023

El cuarto día

Una experiencia que sacudiera. Un vivificar todo aquello que andaba dormido. Una inyección potente de Espíritu. Un vestir los campos de mis oscuras profundidades de los muchos colores que cantó Joan Báez.

Y ahora hay gratitud por lo ocurrido durante un fin de semana pleno. No se puede contar. Hay que vivirlo. Pero es todo aquello que buscaba con impetuosa sensación de no querer perder más el tiempo con una fe mediocre.

Cursillo tuve para que mi cabeza recordara, mi corazón latiera sin remilgos y mi alma se uniera de verdad, por Cristo, a Dios desde una permanente invocación del Espíritu Santo que siempre quiero a mano.

Tres días de intensidad en la búsqueda. Y un cuarto, a partir de ahora, de mucho más de 24 horas para dar sentido a la experiencia compartida con aquellos a los que llamo mis hermanos. Ahora, ya en la calle, toca seguir.

Luzco mi empeño por una fe coherente y comprometida. Pese a que haya quien no entienda a cuento de qué, porqué ahora, cómo me da por ahí. Y puede que me veas por la calle, deseando que Dios te bendiga.

De colores! ❤️‍🔥

domingo, 11 de junio de 2023

Tantum ergo sacramentum

Tan sublime sacramento. Tanto que alivia el dolor que el mundo te deja con sus molestas menudencias. Y es así como, desde el primer verso del canto eucarístico, uno se agarra al Cristo vivo y real de la hostia consagrada.

Está concluyendo el día del Corpus Christi. Y la bitácora se deja, a esta hora, apuntar cosas a vuelapluma. Son los pensamientos molturados a lo largo de dos horas de recorrido sobre la sal coloreada. Da tiempo para todo.

Sigue brillando como el sol. Y no hace falta que sea jueves. Lo digo para los nostálgicos. El Santísimo en la calle ha sido, es y será siempre, mal que nos pesen ciertas abulias, el día grande en el que es Él quien sale a la calle.

Desde mañana vuelvo, como hasta ayer, a visitarlo en las Mínimas. Mi conversación será con Él aún más directa y cercana, quiero creer, que cuando el bullicio se ha apoderado hoy del culto sacramental. Pero hoy ha sido otra cosa.

Cuarenta y nueve alfombras y cinco altares, despliegue de estandartes y representaciones, niños de Comunión y repiques desde la torre, marchas de procesión. Hay un Jerez que late y otro que no lo sabe. Tantum ergo.

lunes, 15 de mayo de 2023

Cuando escucho a un político

Sucumbo a la tentación de no apartarme más de fechas tan dadas a escucharlos. Pero es ahora cuando el escaparate invita, y de qué modo, a no dejar pasar la ocasión. 

Lo cierto es que, cuando escucho a un político, se me cubre la credulidad de antaño de un velo áspero y tupido que rasca, lo sé, pero previene. Pobre de él/ella. Eso me digo a veces.

Unos son más creíbles. Otros pueden contar con cierto afecto por mi parte. Y los hay que me parecen detestables desde mi limitado criterio. Todos son lo mejor que pueden.

Y he de asegurar que ponerme ahora con ello no es, palabra de Gaby, más que sumar mis propios desatinos a aquellos que escucho estos días junto a no pocos aciertos.

¿Se cree eso que está afirmando ahora? Me pregunto. ¿Cree que aquello que está prometiendo convence más allá de ese círculo cercano que sonríe, asiente o incluso aplaude?

He visto grandes triunfos, enormes batacazos, vidas fundidas en empeños pequeñitos convertidos en repechos irremediablemente expuestos. Y también quien supo quedarse.

Los miro con más compresión de la que parezcan destilar estas palabras. Los escucho convencido de mi propio pensamiento al respecto. Los contemplo con cachaza.

Pero son necesarios. Cuando dicen que la Democracia sólo es el menos malo de los sistemas se olvida añadir que ellos y ellas también han de ser aceptados tal como llegan.

Sea lo que sea aquello que las urnas hayan dicho al llegar la noche del 28M, seguirán ahí. Y, en lo personal, no son necesariamente mejores los ganadores que los perdedores.

A todos aliento ahora. Palmadas en la espalda por docquier. Pero a ninguno arriendo las ganancias. Ni siquiera a los que esa noche digan más justificadamente: "Hemos ganado".

lunes, 1 de mayo de 2023

Buitres de poliester y nylon

Es difícil hacerse a la idea. Es difícil de hecho acometer la aventura cuando, durante la semana que culmina en el vuelo vivido este domingo, se han estrellado dos practicantes de este deporte: uno en Algodonales contra el asfalto y otro en el pantano de Bornos.

Pero, ¿no es volar, y hacerlo en las condiciones más parecidas a cómo lo hacen las aves, el más quimérico sueño que siempre tuvo el ser humano? Pues avión comercial, ultraligero, avioneta Cessna, helicóptero de la DGT o globo, todo ello ya vivido, no era suficiente.

En efecto, hemos hecho parapente y, cumpliendo otro sueño, descubrimos que volar acompañado por los buitres en la Sierra de Líjar nos acerca aún más a la experiencia de la libertad de movimientos sólo sujeta al criterio de las bolsas térmicas de aire y los vientos.

Subir con las primeras tras el esfuerzo necesario para alcanzar la adecuada que nos lleve a los 1.500 metros de altitud y quedar sometidos a los vientos que, ora del Este ora del Norte, te hacen cambiar de rampa de despegue es un ejercicio sorprendente.

Antonio y Adrián son avezados instructores. Parapentes Biplaza, la empresa con la que hemos vivido la experiencia. La charla en la mesa del merendero de la pista de lanzamiento, entre indicaciones serías, bromas y experiencias vividas por ellos, enriquece.

Luego, arnés y casco puesto, es tremendo correr hacia el precipicio confiados en que el parapente se elevara como debe. Ellos conocen la potencialidad de las condiciones meteorológicas. Pero no impide que lo primero que se ponga por las nubes sea la adrenalina.

A partir de ahí, a una hora llegó mi vuelo. Y ello gozado en la compañía de buitres que aprovechaban las mismas condiciones y que se han criado sabiendo de esos compañeros de poliester y nylon. No en balde se vuela en Algodonales desde los años setenta.

Y, tras despegar desde la cara norte de Líjar, tenemos a la vista, primero, La Muela, Coripe, Montellano y Villamartín y, más tarde, los más lejanos Gibalbín y Bornos o, una vez girados hacia la cara de Levante, Zahara, el pantano, El Gastor y Algodonales a nuestros pies.

Unos veinte parapentes volaban esta tarde de domingo componiendo, bajo códigos que sólo apreciamos una vez arriba, una hermosa coreografía en la que ellos, los buitres, fueron compañeros leales. Me quedo corto en el relato. Me quedo largo en las ganas de repetir.