martes, 3 de febrero de 2015

El valor reparador de la escritura

Hora rara. Un desvelo. Noche abierta. Y un anhelo. No es nuevo sentir la necesidad de ponerme a escribir para combatir alguna desazón. Sí lo es abrirme paso en medio de la madrugada para encontrar bálsamo en la bitácora abierta, como el que destapa la medicina que me permitirá regresar al descanso.

Escribir diariamente lo que sentimos mejora la salud física y mental, disminuye la ansiedad y levanta la autoestima. Hasta ayuda a pacientes oncológicos según una investigadora de Harvard. Ya ves. Para estudio tan rebuscado da la noche, quien lo iba a decir, mientras el crudo frío no hiela el alma ahíta de expresión.

Yo lo recomiendo para otros dolores más intangibles desde mente ajena salvo que se somaticen, que también puede ocurrir. Es más, ni siquiera hace falta hablar de nada así que esta suerte de metaescritura a la que me entrego no es sino tratamiento en puridad, las letras por las letras, el desahogo per se.

Como sé, de hecho, que ya andáis alguno queriendo descifrar los porqués de estas líneas nada inconexas mal que lo parezcan, debe constaros que en esta entrada más que en ninguna otra sois auténticos convidados de piedra. Se siente. Sea yo pues burlador de Sevilla en la comedia de esta extraña tesitura.

La terapia de escritura expresiva se parece a llevar un diario, pero enfocada en lo que molesta o desencadena estrés. Los investigadores sugieren 30 minutos al día para poner por escrito los pensamientos y sensaciones. Y en el gotero del teclado, puedo asegurarlo, la etiología del mal es lo de menos.

Lo de más es comprobar que mientras el lector busca el mensaje más despistado que un esquimal en el zoco de Marrakech éste que suscribe se aviene al final del escrito habiendo cumplido tan singular propósito. Que no lo entiendes? Ya te lo explicaré algún día. Palabra de Gaby!

domingo, 1 de febrero de 2015

Ssssshhh!

La instalación de sensores de ruido en ciertas escuelas catalanas me alerta de la feliz posibilidad de un sueño próximo a cumplirse. La noticia me llegaba ayer tras que la visita a una exposición junto a un grupo de niños me impidió, tan cándidos ellos como enemigos del silencio, que pudiéramos escuchar como Dios manda las explicaciones del guía. A la salida, coger el coche y sufrir las bocinas contra el conductor que se quedó 'empanado' cuando el semáforo ya estaba en verde fue un suma y sigue al castigo a mis tímpanos. Y, de hecho, he debido callar a quienes me impedían escuchar en la tele aquello sobre lo que escribo.

El silencio es un gran regalo. Lo siento por quienes se empeñan en señalarme la vocación comunicativa del ser humano como elemento consustancial a nuestra condición. Y es cierto que un hombre de radio no debiera nunca hacer apología de la ausencia de sonido. El problema es que estamos consiguiendo a diario no decir nada mientras gritamos y, por contra, encontrando grandes testimonios desde actitudes que, con muchas menos palabras cuando no desde el silencio más absoluto, siembran con mayor facilidad cuanto de bueno hay en el mundo.

A los chavales catalanes de los centros educativos que adoptan esas medidas, nada coercitivas de las palabras sino estimuladoras de la escucha, no les oigo en la tele nada más que su admiración por lo que acaban de descubrir. Hacer carrera con mi hijo pequeño busco cuando, charlatán como cualquier crío, le invito a una reflexión sencilla: "Carlos, campeón, cuántas bocas y cuántas orejas nos ha dado Dios? A lo mejor él quiere que prestemos más atención a los demás y aprender de cuanto tengan que decirnos en lugar de hablar y hablar".

Creo que el ruido del mundo, cuando nos molesta como me ocurre a mí cada vez más (si es insustancial más aún), nos enseña a no abrir la boca para decir lo que no haya pasado previamente por la cabeza o al menos el corazón. El silencio propio sólo busca respetar a los que tengan algo mejor que decir. El silencio propio es el sosiego personal y también la falta de precipitación ante lo que, pareciendo una agresión, contestada irreflexivamente genera la discusión, motiva la enemistad y conduce en tantos casos a guerras evitables.

Llega ya el momento de callarme. E invito a hacer lo propio a los políticos que prometen lo que saben que nunca cumplirán, a los vendedores de aquello cuya calidad no responde a la publicidad que hacen de ello, a los charlatanes convertidos en artificial centro de atención aunque no tengan nada que aportar. Así que... ssssshhh! Yo al menos ya dije todo lo que pretendía. Toca dejarlo estar. Hacer el silencio y dejaros tranquilos. Eso sí... recordad que si los niños catalanes aprenden a disfrutarlo también nosotros tenemos que intentarlo.

sábado, 31 de enero de 2015

En el laberinto del Minotauro

La gracia de Grecia nos tiene a todos atentos. Cuánto nos pueda afectar el resultado electoral que ha dotado a Syriza de la capacidad para cambiar la política del rescatadísimo país heleno me hace pensar que, más allá del Partenon, las guerras del Peloponeso y el panteón de sus dioses (todo ello tan estudiado en su momento), aquel rincón de la Europa mediterránea más oriental tenía aún nuevos misterios que protagonizar para admiración (¿?) del viejo continente.

Pero su mitología, la griega claro, contempla tantos casos con los que ilustrar las ansias de libertad y conocimiento de la verdad como de los más diversos modos de estrellarse en empeños, quizá y sólo quizá, inoportunos. Y se me hace a mí que, salvo que la osadía electoral de un país demasiado lejos de la recuperación que algunos otros sí que empezamos a percibir los coloquen en la vanguardia que fueron en la historia del pensamiento, están en una ratonera.

La probabilidad de quiebra de esta economía nacional sube, de hecho, hasta el 70% tras lo decidido en las urnas por quienes se arrogan la paternidad histórica de la democracia. Para dirimir si están en un laberinto de difícil salida sobran ya los analistas. Pero me temo que ni Dédalo hubiera diseñado mejor encerrona. Así que adivinemos las fauces abiertas del 'minotauro de las ideas maravillosas' que se merendará ese pragmatismo tan necesario como impopular.

Es fácil poner en solfa las políticas de ajuste, allá en la política internacional o acá donde la gestión de la vuelta de la esquina nos hace a veces manosear el concepto 'austericidio' quizá excesivamente. Pero no sé si también es un poco irresponsable. Qué política económica ha llevado a Grecia a la situación actual? Es verdad que los trabajadores ferroviarios han venido percibiendo 60.000 euros anuales? O que las peluqueras cobraban pluses hasta por manejar la laca?

Sólo me hago preguntas. Palabra de Gaby! Pero me temo que las fórmulas fruto de la desesperación nunca fueron más que patadas hacia adelante, en dirección al abismo. Item más... cuando se quieran establecer paralelismos convendrá, primero, comprobar si sacarán a aquellos de su situación y, segundo, si a diferencia de ellos nosotros sí que empezamos a salir del laberinto fruto de lo que aquí se haya puesto en práctica en materia de política económica.

sábado, 24 de enero de 2015

Límites para la libertad de expresión

Antes que acabe el día de San Francisco de Sales, el patrón de los periodistas, me impongo la parada para una reflexión que creo necesaria. Hoy le he escuchado al sacerdote Miguel Ángel Montero las ideas que sustentan un aserto impopular en medio de la convicción que todos parecemos tener del carácter casi sagrado de la libertad de expresión.

Quizá no sea baladí, a la hora de denunciar como se merecen los hechos violentos vengan de quien vengan, que pensemos, tras abominar primero del terrorismo y la muerte, que podemos hacer algo desde un mayor celo en el previo respeto del otro. "¿Hasta dónde llega nuestra libertad de expresión?", preguntaba el secretario general-canciller del Obispado de Asidonia-Jerez en la comprometida homilía de la misa del patrón.

Y es cierto que el artículo 20 de la Constitución Española actual dice que las libertades que gozamos en los medios de comunicación "tienen su límite en el respeto a los derechos reconocidos en este título, en los preceptos de las leyes que lo desarrollen y, especialmente, en el derecho al honor, a la intimidad, a la propia imagen y a la protección de la juventud y de la infancia". Dejo a la consideración ajena si hay viñetas que sobrepasan estos límites.

Escuchar al Papa Francisco es sentirse interpelado a echarle un vistazo a las viñetas más allá de la lógica reacción espontánea que a todos nos condujo conocer la espantosa noticia que nos movió y conmovió. U otras que no han tenido aquella respuesta llegada desde el yihadismo pero que quizá no salvarían un análisis mínimamente exigente con el respeto al prójimo. No hay más que incertidumbres en todo lo que planteo, pero me parece necesario formularlas.

domingo, 18 de enero de 2015

Cristianofobia en Jerez

No ha tardado en llegar la contrarespuesta a la respuesta local al atentado de París. Y si la entrada inmediatamente anterior fue titulada 'Islamofobia en Jerez' parece que el nombre de esta otra venía dado por inercia. Bien. Hágase. Aunque a decir verdad no creo que llegue ni siquiera a ello. De hecho, me da el pálpito que más que buscar el muro de un convento se buscó la oscuridad de las callejas más inhóspitas de la noche jerezana.

Pero no me anticipo y convengo, con el sentir generalizado de la calle, que del mismo modo que abominé de las pintadas en la fachada de la mezquita de la calle Rui López ahora no me freno en el encono que me provoca comprobar que el susto que se llevaron anoche las pobres monjas agustinas llega con el plus, respecto a lo ocurrido hace unos días en la sede musulmana, de un artilugio incendiario (pese a la churretero de los efectos) y un policía agredido.

La presencia en Jerez de un equipo de expertos en la lucha antiterrorista contra el yihadismo seduce de la inconsistencia de la teoría de una mera gamberrada venida a más. Mientras, la gente en la calle habla de temores que les inquietan mientras no cesan reflexiones en los medios de comunicación sobre los nuevos modos de lo que, con respecto a las dos anteriores, parecería mismamente la Tercera Guerra Mundial. Ya veremos en qué termine todo esto.

La cristianofobia de Jerez parece, de momento, armada de expresiones cuya violencia de chichinabo (errores ortográficos en las pintadas incluidos) apenas si alarma junto a lo que, por ejemplo, se está viendo en Niger. Iglesias quemadas y fieles asesinados por su fe sí que muestran las trazas de un enfrentamiento internacional de características imprevisibles. Que Dios, único lo llamemos como lo hagamos y miremos al monoteísmo que miremos, nos ampare.

lunes, 12 de enero de 2015

Islamofobia en Jerez

Tengo un problema que resolver en esta entrada de mi blog. Necesito formular dos asertos con la misma rotundidad pero sin que parezca en ningún momento que vinculo una cosa a la otra. Y eso por mucho que vayan necesariamente de la mano y la causalidad es tan evidente como que el principio de acción reacción adquiere su formato más clásico.

De un lado, he de reafirmarme en lo preocupante de una situación como la que se dibuja en Occidente (seguro que porque no nos hemos inquietado lo suficiente cuando todo sucedía sólo en Oriente) mientras la Yihad manosea una fe religiosa concreta utilizándola como excusa para desplegar sus atentados contra el mundo desarrollado.

Por otro, no puedo más que alarmarme por las despreciables reacciones 'islamófobas' generadas en muchas ciudades europeas entre las que desgraciadamente tampoco ha faltado Jerez. Las pintadas en la sede musulmana de calle Rui López son tremendo testimonio de una actitud que ahora escuece sobremanera entre la indignación y el temor.

Estuve en la mezquita de Puertas del Sur un par de veranos seguidos en tiempo de Ramadán. Ibrahim Elilo, el imán, fue acertado cicerone por ese tiempo de oración que me llamó la atención cuando hace un par de años preparaba sendos reportajes que publiqué en La Voz. Y aquella gente que se arrodillaba mirando hacia La Meca tenían más pinta de gente de bien que de otra cosa.

Pero estuvo tibio el imán cuando le pregunté por los efectos en el mundo del radicalismo islámico. Como veo tibios a los representantes de las comunidades musulmanas a la hora de enojarse contra el terrorismo que intenta ampararse en la religión de Mahoma. Y ahora que empezaban a quejarse de matanzas como la de París se ponen a tiro actitudes occidentales reprochables.

No es igual teñir una pared de pintura que el suelo de sangre inocente. Pero ello no obsta para que me encienda con ira ante la injusticia que esas pintadas ejercen contra gente inocente. "Aquí rezan asesinos", dice una de esas leyendas sobre la fachada de la mezquita jerezana. Con qué derecho se cree nadie para blandir esa indignante generalización?

sábado, 10 de enero de 2015

Sobre los intereses de la industria farmacéutica

Leo a la Hoac datos que, en su preocupación por los intereses que maneja la industria farmacéutica, conducen a la organización católica a motivar mi reflexión sobre una realidad que dibuja a veces grandes incertidumbres al respecto de que se esté poniendo toda la carne en el asador de la resolución de los grandes problemas que sigue sufriendo, en pleno siglo XXI, la salud mundial.

Son números, y por tanto naturalmente fríos, que señalan lo que ganan al año, en miles de millones de dólares, grandes multinacionales del sector como las estadounidenses Pfizer (47,4), Merck (41,4), Jhonson & Jhonson (23,5) y Abbott Labs (23,1), las suizas Novartis (45,4) y Roche (37,5), la francesa Sanofi Aventis (38,3) o las británicas Glaxo Smith Kline (33,1) y Astra Zeneca (27).

No quiero que se nos olvide, ni a vosotros que me leéis ni a mí mientras escribo, que las empresas nacen para ganar dinero. Pero algo falla en el sistema cuando un bien básico, primario en todo el mundo y dramáticamente urgente en ciertas áreas del planeta, como la erradicación de las enfermedades que tengamos a nuestro alcance (más las convertidas en pandemias) no termina de cumplirse.

Leo cosas últimamente sobre la denominada Distrofía Muscular de Duchenne y cómo son las personas a título particular las que, afectadas de modo cercano por algún caso, se movilizan en acciones solidarias para la búsqueda de esas pequeñas cantidades mínimas pero importantes para poder seguir atendiendo a los afectados. Es heróica la labor de las asociaciones de familiares y enfermos.

La parálisis cerebral es, de la mano del esfuerzo que se realiza desde Upacesur, una realidad igualmente admirable. Con otras, enfermedades raras y cuyos esfuerzos inversores en investigación parecen no ser rentables para la industria farmacéutica, tuve contacto hace un par de años en un reportaje que realicé para La Voz. El amigo Carlos Perdigones y otros me ayudaron mucho en ello.

Ahora es cuando fijarnos en las cifras del segundo párrafo y valorar el concepto 'rentabilidad', tan oportuno al hablar de firmas empresariales, tan inapropiado sin embargo cuando hay vidas en juego. Y el Ébola es un ejemplo de la hipocresía de la sociedad. Si llega a España nos alarmamos. Si arrasa en África nos resbala. Razón de más para exigir una mayor inversión en investigación.