La parada del 'vacacioneo' anual es una oportunidad única para reparar en cosas claves para entenderse a uno mismo pero inadvertidas cuando la vorágine azota inmisericorde y sólo da para actuar, y tantas veces sin siquiera poder pensar. Es así como el segundo día de mi descanso estival me ha permitido atreverme a mirar hacia atrás para analizar lo que dejo sobre la mesa de la redacción.
Me voy sin saber en qué quedarán las latentes amenazas de moción de censura que ya se atreve a mencionar Izquierda Unida en el marco de la tibia revisión de la investidura de la alcaldesa socialista jerezana. Aunque prometen esperar a ver si en octubre municipalizan la ayuda a domicilio. Creo que ya rezan (uy, perdón... se me ha escapado) para no verse obligados a cumplir la amenaza.
Me voy sin saber en qué quedarán las denuncias cruzadas entre PSOE y PP con la concesión y supuestos beneficios heterodoxos (por llamarlos de algún modo) de Piscinas Jerez de fondo. Me voy sin saber si tendremos presupuestos alguna vez para este año, el siguiente o cualesquiera que nos echemos a la cara a la hora y en la hora de colgar la concha en la mochila peregrina.
Item más, me voy sin saber si mi Jaime retransmitirá el Carranza para abrir su nueva etapa profesional. O si seremos capaces alguna vez de tener encendidos a la vez los micros y el ruidoso aire acondicionado de la sala de prensa del Ayuntamiento. Me voy sin conocer al peluquero de Paco Camas ni quien será el próximo que se atreva a cantar en un conocido programa de la competencia.
Tampoco sé si Carlos Herrera ha dejado en ese camino que yo afrontaré este semana huella alguna que enmarcar en su inconfundible estilo en antena. Pero sólo me importarán las mías, las nuestras. Así, las que haya dejado yo en el curso informativo que dejo atrás son, quizá, las que ahora busco en la rendija entreabierta. El caso es que lo primero que he visto es todo lo demás.
domingo, 31 de julio de 2016
sábado, 30 de julio de 2016
Indispensable en la mochila!
Salir de donde estás deseando hacerlo puede ser tan gratificante como regresar tras el tiempo necesario para haber desconectado. Eso es lo que se espera de las vacaciones. Quizá por eso he decidido que su inicio no se convierta en pasto de las llamas de un júbilo desmedido.
Eso sería como considerar que mi vida ordinaria es un infierno cuando hace tiempo que las botas pisan ya otro camino. Item más, ello requeriría en justa compensación proporcional que la vuelta, a comienzos del vendimiero mes de septiembre, fuera un drama. Y no estoy por la labor.
Alegría y mesura pues, a partes iguales. Serenidad, que es mi mejor sinónimo de la felicidad en estos momentos en los que toca estar en camino. Y ahora es cuando esperáis que, aprovechando el pie que me doy a mi mismo, me ensarce en honores y glorias de la experiencia por venir, no?
León, San Martín del Camino, Astorga, Foncebadón, Ponferrada, Villafranca del Bierzo, O Cebreiro, Triacastela, Sarriá, Portomarín, Palas de Rei, Arzúa... no son los hitos del que realmente pongo en marcha. Aunque en una semana no tendré más mirada que la del peregrino a Compostela.
Las mochilas han quedado prácticamente preparadas esta mañana. Va casi todo lo necesario. No es bueno que esté todo. Carmen me tacha de cuadriculado. Pero dejo sentado que también soy de los que gusta de dejar huecos para la sorpresa, huecos ahora llenos de expectación.
Eso sería como considerar que mi vida ordinaria es un infierno cuando hace tiempo que las botas pisan ya otro camino. Item más, ello requeriría en justa compensación proporcional que la vuelta, a comienzos del vendimiero mes de septiembre, fuera un drama. Y no estoy por la labor.
Alegría y mesura pues, a partes iguales. Serenidad, que es mi mejor sinónimo de la felicidad en estos momentos en los que toca estar en camino. Y ahora es cuando esperáis que, aprovechando el pie que me doy a mi mismo, me ensarce en honores y glorias de la experiencia por venir, no?
León, San Martín del Camino, Astorga, Foncebadón, Ponferrada, Villafranca del Bierzo, O Cebreiro, Triacastela, Sarriá, Portomarín, Palas de Rei, Arzúa... no son los hitos del que realmente pongo en marcha. Aunque en una semana no tendré más mirada que la del peregrino a Compostela.
Las mochilas han quedado prácticamente preparadas esta mañana. Va casi todo lo necesario. No es bueno que esté todo. Carmen me tacha de cuadriculado. Pero dejo sentado que también soy de los que gusta de dejar huecos para la sorpresa, huecos ahora llenos de expectación.
sábado, 9 de julio de 2016
Menos misiles y más pavías de bacalao!
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"Y muchos barbos en adobo, mucho vino y alegría, que allí aprendieron los moros el baile por bulerías..." cantaba aquel 'Sevilla tuvo una niña' de Francisco de Asís Palacios Ortega. No creo que adivinara entonces la amenaza islamista al poner a los hijos de esa parte del mundo a pegar la 'pataita' más flamenca de nuestra tierra. Pero ahora no viene mal imaginar algún tipo de comunión para la que tanto queda por conseguir. Ilusa alianza de las civilizaciones?
Posibilidades que imagino alejadas del Barack Obama que llegará esta noche a España procedente de la asamblea de la OTAN en Varsovia y con la viva amenaza racial de su casa en mente. Mucho más, desde luego que el episodio con cinco policías muertos estos días en Dallas. Para cuando una respuesta contundente de verdad al acceso a las armas en los EEUU? El presidente de la potencia norteamericana tiene, en cualquier caso, al enemigo en casa.
Mañana domingo, si no hay más cambios en su agenda, hablará a las tropas en uno de los cuatro destructores del Escudo Antimisiles que tenemos en la Base de Rota desde que el primero llegara en febrero de 2014. Y preparo equipos para asumir mi condición de periodista acreditado con la expectación lógica. Y con una pregunta sin respuesta: es más peligroso el libre acceso a las armas de los ciudadanos norteamericanos que el de un país cualquiera a los misiles?
domingo, 3 de julio de 2016
Lápices sin punta
Quizá, sólo quizá, si el grafito se rompe porque dejó de ser hora de cuidar la buena letra aprendida para acentuar tu carácter más personal toque no llorar la punta chata sino sonreir al ver las caras de los que se descubren a sí mismos sonriendo con ingenua perversión al comprobar que rompiste el lápiz que escribe tu historia
Quizá, sólo quizá, debas romperla ante la familia, ante tu profesión, ante tu economía, ante tus intereses sociales, ante la política, ante la gente que te quiere, ante la que no, ante aquello que aprendiste primoroso, ante los conocimientos que supongas te resten por adquirir, ante quien te comprende y ante quien no sea capaz.
Quizá, sólo quizá, si te arriesgas a empezar a romper la punta de tus lápices porque te hartaron las tibiezas del pasado y lo haces mientras compruebas que comienzas a dejar poso en el mundo, te quede para siempre la salvaguarda precisa ante el tribunal de la vida en el juicio de las cosas que de verdad merecen la pena.
lunes, 27 de junio de 2016
Una preocupación menos
Zurriagazo de Pellé. Imparable para De Gea. Apenas me redime el abrazo amigable de azules y blancos al final del partido, que suele ser mecanismo que alivia cuando además has visto que el adversario ha sido mejor. El de Casillas y Bufón me arranca una sonrisa. Pero tengo que reconocer que antes que pitara el final el turco Cakir ya he formulado el exorcismo que suele borrar de las prioridades ese partido en el que depositas tus expectativas de la tarde de junio.
Una preocupación menos. Sí señor. Que España se venga hoy mismo para casa y que algunos tengan en este encuentro contra Italia su adiós definitivo a la selección. Tal vez sea momento, incluso, de que acabe la bonhomía de Del Bosque y, viendo la raza, el nervio y las exigencias que desde la banda ha transmitido a los suyos el seleccionador italiano, volver a tener a alguien que encarne un poco de aquella furia perdida. Que todo no va a ser tiquitaca.
Menos mal que aquí no valen los subterfugios. Aquí no habrá segundo que sumando su valía a las del tercero pueda quitarle la victoria a los azurri. Esto es fútbol y si se pierde se acepta. Sin inventarse nada tan raro que cuando además falla lo deja a uno con el culete al aire como a un tal Pedro Sánchez, al que le gusta más el baloncesto que el fútbol por cierto. De esto otro ya veremos cuanto nos queda que vivir en estas próximas semanas. Ya lo veremos.
Mi partido ahora, ése que me satisfaga el apetito de adivinar estrategias, enojarme con las entradas a mala leche o saltar de júbilo si el gol es legítimo, se juega en otro terreno. A ver ahora qué ocurre tras los sorpassos frustrados y las empeños baldíos. Sólo espero que nadie fuerce una prórroga que no va a traer mejor juego que el ya ofrecido. Los goles ya están marcados. Las urnas custodiaron la posición de los ciudadanos. El partido ya tiene ganador.
Una preocupación menos. Sí señor. Que España se venga hoy mismo para casa y que algunos tengan en este encuentro contra Italia su adiós definitivo a la selección. Tal vez sea momento, incluso, de que acabe la bonhomía de Del Bosque y, viendo la raza, el nervio y las exigencias que desde la banda ha transmitido a los suyos el seleccionador italiano, volver a tener a alguien que encarne un poco de aquella furia perdida. Que todo no va a ser tiquitaca.
Menos mal que aquí no valen los subterfugios. Aquí no habrá segundo que sumando su valía a las del tercero pueda quitarle la victoria a los azurri. Esto es fútbol y si se pierde se acepta. Sin inventarse nada tan raro que cuando además falla lo deja a uno con el culete al aire como a un tal Pedro Sánchez, al que le gusta más el baloncesto que el fútbol por cierto. De esto otro ya veremos cuanto nos queda que vivir en estas próximas semanas. Ya lo veremos.
Mi partido ahora, ése que me satisfaga el apetito de adivinar estrategias, enojarme con las entradas a mala leche o saltar de júbilo si el gol es legítimo, se juega en otro terreno. A ver ahora qué ocurre tras los sorpassos frustrados y las empeños baldíos. Sólo espero que nadie fuerce una prórroga que no va a traer mejor juego que el ya ofrecido. Los goles ya están marcados. Las urnas custodiaron la posición de los ciudadanos. El partido ya tiene ganador.
viernes, 24 de junio de 2016
Brexit and spanish elections
Lo esperabas en inglés? No creo, verdad? Jajaja. Lo siento, prefiero que se me entienda muy bien todo. Aunque llegará mi habitual predisposición a las entrelineas y terminarás quedándote con más interrogantes sobre qué narices quise decirte. Pero ve pensándote respuesta a la siguiente pregunta clave a la hora de enlazar la decisión británica de ayer y la que los españoles hemos de tomar el domingo: A qué partido habría que votar para que los riesgos a seguir el camino del Brexit sean los mayores posibles?
No voy a responderla yo. Te aguantas. Hazlo tú y así te mojas un poquito. Pero a sorpresas menores en vísperas de una cita con las urnas debemos giros en el voto que, arrasando con las virtudes terapéuticas del silencio de la jornada de reflexión, condujeron a ese tipo de volubles cambios que sólo desacreditan a los votantes que, al parecer, tan capaces son/somos de preferir inspirarnos por un golpe de intuición que por la sensatez de una meditación adecuada.
Pero es cierto que hay por ahí quien hizo de la revolución de su génesis un vendaval de facilona ralentización hasta pretender ahora, para sorpresa de todos, quedar en mera socialdemocracia callejera, gente de orden y ley dicen. Antisistemas? No homme... eso otros! Y, claro, ello conduce a revestir ahora aquellas proclamas contra troikas, Europa de los mercaderes y políticas contra las personas de más ganas de cambiar la Unión que de dejarla.
He de decir que me preocupan más los volubles que los radicales. Si eres lo segundo, sería deseable que no lo escondas a ratos. Quien quiera seguir el camino de Gran Bretaña quizá tendrá menos que elegir que quien se plantea lo contrario. Será en balde la coincidencia de la decisión que manda a casa a Cameron con el final de nuestra campaña? O nos cabe algún tipo de reflexión añadida tras el Brexit? Yo no descartaría nada. Ni para bien ni para mal. Y tú?
No voy a responderla yo. Te aguantas. Hazlo tú y así te mojas un poquito. Pero a sorpresas menores en vísperas de una cita con las urnas debemos giros en el voto que, arrasando con las virtudes terapéuticas del silencio de la jornada de reflexión, condujeron a ese tipo de volubles cambios que sólo desacreditan a los votantes que, al parecer, tan capaces son/somos de preferir inspirarnos por un golpe de intuición que por la sensatez de una meditación adecuada.
Pero es cierto que hay por ahí quien hizo de la revolución de su génesis un vendaval de facilona ralentización hasta pretender ahora, para sorpresa de todos, quedar en mera socialdemocracia callejera, gente de orden y ley dicen. Antisistemas? No homme... eso otros! Y, claro, ello conduce a revestir ahora aquellas proclamas contra troikas, Europa de los mercaderes y políticas contra las personas de más ganas de cambiar la Unión que de dejarla.
He de decir que me preocupan más los volubles que los radicales. Si eres lo segundo, sería deseable que no lo escondas a ratos. Quien quiera seguir el camino de Gran Bretaña quizá tendrá menos que elegir que quien se plantea lo contrario. Será en balde la coincidencia de la decisión que manda a casa a Cameron con el final de nuestra campaña? O nos cabe algún tipo de reflexión añadida tras el Brexit? Yo no descartaría nada. Ni para bien ni para mal. Y tú?
sábado, 18 de junio de 2016
Arrancando yerbas!
El patio ya no es lo que fue. Y es el arriate desde luego el que, de modo especial, no está para farolillos, la verdad. Pero el sabadito viene como viene. Heme aquí pues afrontando que aquella jardinería que una vez me entusiasmo, por poco tiempo la verdad, ahora es algo así como una afrenta a mis ansias de solaz. Si a eso sumamos que ponerme los guantes y echar mano a los manojos trae de la mano irrefrenables recuerdos a mi padre, que tanto tiempo dedicó en vida a tener el patio como Dios manda...
Dicho ello, oye, si respondo el encargo de mi adorable madre quitándole yerbas al arriate ya vamos bien. Y es que junto a los rosales, clavellinas y tagetes no faltan dientes de león, ortigas y grama. Cojo pues guantes y escardillos y a llenar bolsas. Es un trabajo que puede llegar a ser tan monótono que precise ir entreteniendo la mente para estimular las ganas de tirar de las yerbas hasta sacarlas de raíz. Así ha sido como les he ido poniendo nombre a medida que iban terminando en la bolsa.
Algunas de esas malas yerbas llevan nombres propios. Y no descartes, querid@ amig@, que alguna lleve el tuyo si nos conocemos y tu paso por mi día a día ha sido dañino para alguna de las flores que me dan gasolina para sacar cuello en el arriate de la vida. Otras me han picado como lo hacen aquellas situaciones que solventadas con mi estrenado desparpajo sé que te dejan perplejo. Asume que en la sorpresa está la sal de la vida porque no necesito que nadie me perdone aquello que aún no entiende.
Queden las flores que me dan color. O el verde esperanza de esas plantas llenas de vida que prometen alegrías una vez liberadas de las molestas yerbas que, al menos, venían ocupando tierra fértil que no les corresponde. El Señor, en su infinita misericordia, acoja en su seno las indudables buenas intenciones de esta limpia del arriate y eche un poco de su ternura junto a los matojos que van ya camino del bidón de basura. Ya bendecirá también con el riego necesario las rosas que dan contenido a mi arriate.
Dicho ello, oye, si respondo el encargo de mi adorable madre quitándole yerbas al arriate ya vamos bien. Y es que junto a los rosales, clavellinas y tagetes no faltan dientes de león, ortigas y grama. Cojo pues guantes y escardillos y a llenar bolsas. Es un trabajo que puede llegar a ser tan monótono que precise ir entreteniendo la mente para estimular las ganas de tirar de las yerbas hasta sacarlas de raíz. Así ha sido como les he ido poniendo nombre a medida que iban terminando en la bolsa.
Algunas de esas malas yerbas llevan nombres propios. Y no descartes, querid@ amig@, que alguna lleve el tuyo si nos conocemos y tu paso por mi día a día ha sido dañino para alguna de las flores que me dan gasolina para sacar cuello en el arriate de la vida. Otras me han picado como lo hacen aquellas situaciones que solventadas con mi estrenado desparpajo sé que te dejan perplejo. Asume que en la sorpresa está la sal de la vida porque no necesito que nadie me perdone aquello que aún no entiende.
Queden las flores que me dan color. O el verde esperanza de esas plantas llenas de vida que prometen alegrías una vez liberadas de las molestas yerbas que, al menos, venían ocupando tierra fértil que no les corresponde. El Señor, en su infinita misericordia, acoja en su seno las indudables buenas intenciones de esta limpia del arriate y eche un poco de su ternura junto a los matojos que van ya camino del bidón de basura. Ya bendecirá también con el riego necesario las rosas que dan contenido a mi arriate.
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