jueves, 1 de enero de 2015

La campanada de Jerez


Juro que se lo dije a mi hijo Sergio cuando Canal Sur procedía a menos de un minuto de la medianoche a dar paso al anuncio de Catunambú. "Imaginas que se les engancha la cinta y al final ni el spot ni las campanadas?" Entre lo que se conoce y lo que puede sospecharse me considero capaz de poner en pie una secuencia por la que el realizador no calculó bien el tiempo que le quedaba y cuando lo hizo hubo de cortar a los presentadores, soltar la publicidad, devolver la imagen a la esfera del reloj almeriense elegido, que sonara una campanada, que se soltara un segundo anuncio (el de la Capitalidad Mundial del Motociclismo que Jerez acaba de estrenar) y las tres últimas campanadas mientras gente como nosotros seguíamos con el plato lleno de uvas.

En efecto soy uno de los danmificados de esa noche esperpéntica en la que la apertura del año de las dos ruedas que nos aguarda se ha visto envuelta de la situación de marras. Pero lo cierto es que la campanada fruto de la vista municipal estaba por llegar mientras algunos comenzábamos ya a apuntar la curiosa coincidencia con la imagen de Jerez de por medio. Tocaría pedir responsabilidades al ente autonómico? Porque me queda la duda de si llegó a visionarse el video promocional completo, como me queda similar incertidumbre sobre el de la conocida marca de café y, desde luego, tengo la convicción que a Coca Cola le hicieron la pascua toda vez que su formato consistía en que a cada campanada aparecía una botellita bajo la esfera del reloj.

Esta tarde se ha difundido una nota del Ayuntamiento de Jerez en la que más allá de pedir cuentas por la disfunción sufrida se solicita a Canal Sur que la retransmisión de las campanadas para dar la bienvenida a 2016 se realice en la ciudad dedicadas a la Capital Mundial del Motociclismo. La argumentación no puede ser más inteligente: "La incidencia en la retransmisión de las campanadas de este año ha supuesto una repercusión importantísima del evento y de la ciudad que ha multiplicado exponencialmente su promoción, pasando de una audiencia de entre 450.000 a 500.000 espectadores en Andalucía a varios millones de personas en todo el país", dice el comunicado. No parece mala reivindicación. Ni que la tele andaluza encuentre motivos para descartarlo.

Ahora, además, ya se sabe que ni siquiera importa que vuelva a producirse una contingencia en la emisión que haga temer un recorte del impacto en términos de imagen. Si finalmente viene a Jerez esa transmisión dentro de un año sólo bastará que los espectadores no hayan descartado la posibilidad de comerse las uvas con Canal Sur en el recuerdo del desaguisado de este año. Todo sea que, además, no falten, sin embargo, los cachondos que para entonces se atrevan a sintonizar la tele autonómica esperando quizá que tampoco entonces falte algún disparate. Con todo, consten mis ánimos a los compañeros y la convicción de que esos errores son siempre muy posibles enmedio de un estudio de realización echando humo ante una emisión tan seguida cada año.

miércoles, 31 de diciembre de 2014

Que nada te empañe la vista!

Robert Kearns ideó el limpiaparabrisas 'de ojo parpadeante', como lo llamaba cuando a principios de los años sesenta su invención de ingeniero con vista en el Detroit del desarrollismo de la automoción norteamericana fue apropiada indebidamente por la Ford. Arruinado por aquella vileza ante la que ni la patente ayudó mucho, su lucha contra el gigante de la fabricación de turismos le hizo crecerse hasta ganar la batalla judicial que culminó percibiendo la indemnización que le correspondía en suerte. Pero la familia quedó tocada por la obsesión de aquel luchador que se olvidó de vivir mientras tanto.

Disfruté mucho anoche la película que cuenta los detalles ('Destellos de genio', 2008). Una aventura real de crecimiento personal y lucha denodada sin apariencia de celofán navideño que lo envuelva me estaba haciendo falta entre la filmografía televisiva de estas fechas. Una historia de verdad con final no tan completamente feliz como parece para que, de este modo, fuera más creíble tanto el drama como que la mejor de las soluciones no devuelve casi nunca todo lo puesto en el asador. Y, con todo, la lucha es lo que queda para ésta y tantas otras situaciones que nos aguardaron hasta el día de hoy y lo harán también durante 2015.

El año nuevo no es el que debe traernos la felicidad. Aunque yo os la desee fervientemente. Esta nueva etapa nos acarreará novedosas oportunidades para medirnos. Ello es lo que nos espera. Y los retos que estrenaremos vendrán camuflados de problemas que, si nos hunden, terminarán haciéndonos afirmar de nuevo dentro de un año que se nos va otro annus horribilis. Claro que siempre estarás a tiempo de que tu actitud sea como la de Kearns y, pese al coste que te genere, apuestes por dar pasos en tu vida para que nada te tumbe. Entonces serás tú el padre de la felicidad que ahora pides al año nuevo.

lunes, 29 de diciembre de 2014

La Bombería de Campofrío

Esas pequeñas obras de arte televisivas forman parte de mis predilecciones cuando toca analizar en este nuestro blog las cosas que nos ocurren y que a veces pueden colectivizarnos, pese a lo peligroso de toda generalización, en inquietudes muy comunes. A veces tienen el don de la oportunidad como es el caso. Otras pueden además disponer de una idea bella... como también es el caso. Y a menudo reúne la interpretación de gente admirable que potencia el objetivo pretendido.

La conversión de la tragedia de la fábrica burgalesa de Campofrío en una oportunidad es un alarde muy adecuado a la situación de crisis en la que la sociedad española lleva ya unos siete años. Y la creación de un guión que repase con sutileza y esperanza esos otros 'incendios' dignos también de la compasión general como las preferentes, el ébola o la corrupción no sólo ilustra bien el sentido del anuncio sino que alienta a que nosotros vayamos sumando nuestro propios 'fuegos'.

Con esos mimbres en juego, sólo basta sumar al ciclista-bombero Santiago Segura invitando a la reflexión, a la siempre dispuesta Chus Lampreave dando 'jarilla' a todo voluntario a su alcance y a un despistado Chiquito de la Calzada para, previa resurrección del recordado Miguel Gila en una frase localizada felizmente por quien se haya trillado los archivos de la historia de la televisión, encontrar argumentos de sobra para felicitar a la conocida compañía productora del sector alimentario. 

Cuando llegue el momento de la reconstrucción de la fábrica habrá o no trabajo para todos los que se han quedado parados tras el incendio. Pero para entonces, pese al drama social que pudiera concurrir en esa decepcionante posibilidad, ya habrán triunfado los de Campofrío habiendo demostrado, con su simpática Bombería, la capacidad de llorar lo justo tras una desgracia que probablemente sólo les conduzca a la modernización de sus instalaciones y, de paso, a un presumible recorte de plantilla.


domingo, 28 de diciembre de 2014

2014, de la sacudida a la reafirmación

Si os he de decir la verdad, inocente... lo que se dice inocente... dejé de serlo hace mucho. Que intentar ser bueno con la gente, como me enseñó aquél que me falta desde hace hoy cuatro años, no tiene nada que ver con esa acepción de inocencia que incorpora el riesgo de no enterarte de cuando te dan coba. E, insisto, no es la peor inocentada la que te mantiene engañado tontamente un ratito, como ya dejé escrito.

Llega el final de 2014 y, cuando uno hace un parco amago de repaso de doce meses cruciales en mi existencia, no tiene más remedio que esbozar una sonrisa entre la complicidad conmigo mismo por lo vivido y el sarcasmo contenido ante experiencias atesoradas entre los sacrificios de los ajustes económicos, las dificultades de la sobre exigencia profesional y las vivencias personales que más me hayan curtido jamás.

Me dicen que 2015 es mi año. Y estoy convencido de ello. Víctor Boc o Rhonda Byrne me han venido ilustrando sobre teorías que me hacen protagonista directo en la atracción de todo lo bueno o malo que me pase en la vida. Ahora estoy dispuesto a no esperar aquello que desde un nuevo 1 de enero me quiera ser regalado por el destino. No. Ahora estoy preparado a ir a la caza de aquello que me considere ganado a pulso.

Pero aún no se ha ido éste en curso y no quería que se me escapara de las manos sin agradecerle cuanto me ha enseñado. He leído mucho sobre lo horroroso que 2014 ha sido para más de uno. Y no negaré que a mí también me ha dado fuerte y flojo pero, sobre todo, he de proclamar no sólo que la 'Revolución de los 50' en la que me ha inmerso me ha permitido una revisión de vida sino que, atención, ésta aún no ha terminado.


martes, 18 de noviembre de 2014

Mi madre no se cree a Monago

Vayamos sumando la proverbial intuición femenina con aquella tan propia de esa edad en la que una mujer viene ya de vueltas así como con la generada por la crudeza de una historia cuajada de ejemplares sobreesfuerzos y terminaremos dando con mi madre, por ejemplo. Escucharla es, a veces, creerla fuera de la roá por la que la vida actual circula aunque en otras más bien es ella la que parece dotada de esa sensatez tan respetada en los mayores por las grandes culturas de la Antigüedad.

Esos ojillos casi octogenarios miran la tele y analizan palabras, actitudes y referencias a la actualidad con su personal forma de contemplar realidades que, sin ser nuevas, tuvieron más pragmáticas conclusiones en otros tiempos que lo que ahora nos brindan las circunstancias. Retranca popular y serena visión de las barbaridades que suceden últimamente se dan la mano en ella para concluir de un modo singular y sorprendemente incontestable ni por su hijo periodista que alguno más vale que no se justifique más.

Y cuando ve a Monago en su enésima explicación sobre su credibilidad increíble aún por muchos de nada valen mis insistencias sobre lo razonable que parece cuanto dice, papeles en mano, sobre los viajes atribuibles a su responsabilidad política y cómo aquellos otros personales están más que detallados en los justificantes de su banco. "Pero escúchalo, mamá; yo creo que el hombre se explica bien", digo sin tenerlas todas conmigo pero atendiendo al empeño inconfundible de quien ofrece posibilidades.

"Que deje de ponerse bien puesto", esgrime sin que por ello haya traza ideológica de fondo porque a la hora de cogerles en renuncios mi madre es tan hábil con el presidente extremeño como con Pablo Iglesias o Alfredo Rubalcaba. Y no puedo evitar pensar que escenas similares están ocurriendo en tantos hogares en los que, hasta el gorro de ver dónde cae el corrupto del día, cuanto se explica en la tele termina siendo juzgado sin mayor contemplación desde el sofá de casa. Aunque tuviera razón el susodicho.


sábado, 15 de noviembre de 2014

Entre la 'zoleta' y la palabra

Estoy muy decepcionado con la RAE. Va a resultar que los señores académicos se me muestran muy capaces de registrar en el diccionario de marras cualquier expresión actual que, fruto del uso y el abuso, se imponga en el lenguaje colectivo de la calle y ahora encuentro que no me tienen entre los vocablos legitimados algo tan nuestro como la 'zoleta'. Denuncia, sentencia y titulares de prensa tiraron, con buen criterio, de la palabra azada... pero tenía fundadas esperanzas al respecto de una inclusión tan merecida.

Con todo, y superado el trauma lingüístico, me aventuro primero a reñir al maestro Paula, que hay actitudes que no caben en la vida y él lleva ya alguna que otra en esta línea, y luego a hacer uso del asunto de su amenaza -artefacto rural en ristre- para convenir que nos está faltando urgentemente capacidad de diálogo. Y no hablo ya de mi admirado torero, que portaba con más arte la muleta que la mencionada herramienta, sino de la generalidad de unas relaciones tan faltas de... todo.

Creo que las posibilidades, sin darnos cuenta realmente, de estar regresando a la caverna son tan grandes como preocupante ha de verse la crispación en medio de la que vivimos. Y fruto de ello, los pulgares agarrotados por las aceleradas respuestas por whassap a aquello que no nos gusta de nuestro interlocutor se convierten en uno de los mayores emblemas del 'trogloditismo' del siglo XXI. Los garrotazos son ahora tecnológicos. Y este universo electrónico, encima, se permite imponernos un corrector insufrible.

Dime la verdad, cuántas veces has llorado a tu móvil que te haga el favor de no aplicar ese mamarracho de corrector que te impide el uso de palabras que te apetecen pero que se niega en reconocer? O, peor aún, cuántas en las que realmente estás utilizando bien el lenguaje pero se empeña la aplicación de marras en negarte la razón y hacerte decir cualquier gilipollez? El caso es que, entre la 'zoleta' empuñada con agravio y la palabra escupida cara a cara o por redes, quizá no haya gran diferencia. Para vergüenza nuestra.

Cierto es, sin embargo, que para lo que seríamos capaces de hacer con aperos a la mano cuando el encabronamiento nos sale en medio de una conversación de whassap maltraída... mejor siempre la distancia que la tecnología nos facilita. Quién dijo que tanto aparato estaba desnaturalizando nuestras relaciones interpersonales? Ya pudo el Paula ponerle un whassap al abogado en lugar de 'invitarlo' a cavar zanjas juntos y terminar en los tribunales. Un motivo más para aceptar de buen grado el avance del progreso!

domingo, 2 de noviembre de 2014

La muerte no es el final

No me educaron para otra cosa. No presiento otra cosa. No concibo otra cosa. No soporto otra cosa. No creo en otra cosa. Sé que no hay otra que vivir esta realidad temporal, espacial y física que llaman 'vida', y que las más de las veces no lo es, como un camino sin más destino que otra aún mejor. Ésa sí que merecerá la expresión que reconoce el gozo expreso que sólo a ratitos contados, y si estamos atentos y los sabemos disfrutar, podemos llevarnos de ésta existencia terrena.

La muerte no es el final. Pero es que casi del mismo modo aseguraría con rotundidad de provocador pese a todo circunspecto que la vida no es el principio. Por ello mi reflexión, en un día como éste tan poco dado ya a que hagamos lo que siempre hicimos (visitar a los difuntos en sus sepulturas y honrarlos, serenar el biorritmo para afrontar el tabú de la muerte, seguir llorándolos de algún modo...), no es otra que la del que viniera de vuelta de todo ello.

Raro, sí, pero es así. Y quizá por ello relaciono tan directamente mi recuerdo a los seres queridos, con mi padre encabezando el panteón personal y concitando las mayores invocaciones a la hora de hablar de algo de lo que nunca me dio miedo, con la necesidad de no angustiarme por los infiernos presentes, cotidianos, generadores de una infelicidad que de suyo no merecemos las más de las veces. Y entonces es cuando comienzo a preguntarme qué es realmente vida.

De verdad es lo que perdemos cuando cruzamos el umbral del final de esta existencia física?? No. Vida es echarse los problemas al zurrón del camino afrontado con determinación. Vida es estar convencido que cada abrazo y cada "te quiero" ha de ser ofrecido como si fuera el último, aunque sin angustias. Vida es dejar aparcadito el estrés en la seguridad de que todo será culminado con bien en nuestro cotidiano esfuerzo profesional o personal. Vida es vivir, pero por derecho.

Así, en el momento sublime de la transformación ésa a la que a veces te conducen circunstancias de las que abominas pero que luego agradeces, dejo sentado que vivir es no cruzar el umbral y ganar el cielo porque llegues al final creyendo que ya cumpliste con el infierno aquí, en este mundo. La vida que nos espera, mejor sin duda que la actual, lo va a seguir siendo sin necesidad de doblegarnos aquí a una existencia de sacrificios abrazados con más resignación que la justa.

Llama como quieras a Aquél que te reciba en la otra vida. Mi Señor no me saldrá al encuentro más que valorando la vida que haya sabido disfrutar, que para eso me la regaló, y cómo haya sabido dar vida a mi alrededor, cómo me haya esforzado por vivir y no por dejarme morir en el empeño. Espero que el tuyo no sea menos benigno. Creo, por otra parte, que acabó el duelo. Y es posible que hasta ahora no lo haya podido asegurar de modo tan rotundo. A mi padre, casi cuatro años después.