viernes, 31 de diciembre de 2021

2022, a ver cómo vienes!

Ahora que llegas, amigo,
quiero que sepas que espero
que este nuevo año entero
sea benévolo y festivo.

'Dosmilveintidós', tu sabes
que queda atrás el resabio
de mil males, corolario
de inquietantes "Dios te salve".

Déjate, pues, de mal rollo,
que con poco lo mejoras.
Dime que llegan las horas
del desquite, o te desollo.

Y, como sé que es de buenas
que nos llegas esta noche,
las botellas en descorche
celebren la Nochevieja!

martes, 28 de diciembre de 2021

La desesperanza sería no tenerte

2021 se va. Y vaya con Dios. O al infierno al que deban marcharse esos años que tan por saco han dado. Es, pues, el momento de un vistazo somero, más que de análisis pormenorizado. Para qué.

Con todo, van llegando ahora imágenes que me corrigen del primer intento de quedarme con la salud u otras circunstancias adversas. Qué fue de mi vocación de ir encontrando siempre botellas medio llenas?

Son días de dique seco. De ralentí obligado. Pero los tiempos que nos están tocando, querida Carmen, nos están enseñando muchas cosas. No en balde el terreno está abonado para que campee la desesperanza.

Conviene repasar. Es menester dar una pensada. Y también contemplar aquello que verdaderamente merece la pena. Que es mucho. Al final todo me conduce a ti, a tus fortalezas, a tu entrega.

Se disuelve la desesperanza entonces. Aparece la belleza de las dificultades superadas juntos. No se entiende la desesperanza si te miro. Por mucho que nos vengan tan torcidas.

Eres la sal del proceloso mar en el que dan igual las tormentas que lleguen. A decir verdad, por mucha desazón que arribara a nuestras vidas, la verdadera desesperanza siempre sería no tenerte.

jueves, 2 de diciembre de 2021

Periodistas que se metan en líos

Hubo una vez en la que dije a una persona representante de mi colectivo "necesito hablar contigo". Hubo una vez en que, percatándose que es a la defensora de mi profesión a quien apelaba, obtuve una triste respuesta: "No me metas en líos". Ni siquiera me había dado tiempo a señalarle cuál era mi necesidad.

Bastante tiempo después me encuentro con esta proclama infame por la que supuestos compañeros periodistas llaman la atención de quienes dan algún quebradero de cabeza a sus jefes políticos con sus preguntas en las ruedas de prensa. Y he de decir que, no me pregunten por qué, me ha recordado a aquella persona.

Aún recuerdo cómo hace algo más de 20 años no tuve el menor empacho de tomar posesión como presidente de la APJ tirando de las orejas al entonces alcalde. Se permitió alguna generalización sobre los compañeros deportivos y también negar las notas institucionales a la delegación de ABC. Ésas eran las causas.

A ninguno de ellos dije "no me metas en líos". Item más, dos décadas después y sin estar en pomadas que me insten a ello, aquí me tenéis, metiéndome en líos. Y en este caso para hacer una proclama por una profesión que necesita representantes que se mojen en defensa de derechos que son inalienables.

Os ruego leáis este comunicado. Haceros vuestra propia composición de lugar. Y ni siquiera me contestéis. No hace falta. Basta con que vuestro análisis personal sea consecuente con lo que, en conciencia, os dicte esta barbaridad con la que hoy he desayunado. Sé que hay periodistas dispuestos a meterse en líos. En vosotros confío. 

lunes, 15 de noviembre de 2021

La noche que no confunde

La vela no es imposición, ni aun en el caso de llegar como es el caso por la necesidad que la situación nos plantea sin paliativos. La noche se abre, en la penumbra de la habitación del hospital en la que escribo, al pensamiento reflexivo, a la escucha de los silencios, al aguardo de la luz de un nuevo día.

Y, junto a la cama ocupada por el ser querido, el ánimo que se serena tras día tan intenso es un premio para quienes vivimos, cada vez más, gozando de las botellas medio llenas. Es entonces cuando la noche no es oscura. Ni confunde, como afirmaba aquel personaje que buscaba achaques a sus desmesuras.

Ahora pasan mil escenas por mi mente y otros tantos minutos en mi reloj. Apenas la luz de la pantalla que regula el gotero, en un rincón. Y la de la rendija del baño encendido, en la otra. Pero la noche es luminosa. Cosas de esa necesidad del pensamiento sosegado mientras observo normalidad en la paciente.

Avanzan las sombras sin conseguir, pues, esa pretensión oscurecedora que la trae al final del día. Más negros los presagios que sugiere los temas que Expósito desgrana a través de la radio. Pero, botellas medio llenas siempre, lo que me llega a través de los auriculares tampoco consigue imponer la desazón.

Hay noches para pensar percibiendo los brillos pendientes de catalogar en el día a día de tan inútil correteo, mucho más improductivo que esta espera junto al lecho del dolor. Aquí se masca la vida. Sí, entre goteros, enfermeras velando por la salud y eficaces auxiliares repartiendo infusiones de media noche.

lunes, 1 de noviembre de 2021

Sensatez, altura de miras y claridad

He leído muchas cosas bonitas estos días, querido Miguel. Ninguna de las que se ha dicho al acabarte de marchar me han parecido de esas lisonjas baldías de las que a veces acompañan las despedidas.

Sabes que, una vez diplomado en Magisterio, el bendito virus del docente vocacional jamás encontró en mí vacuna en el periodismo. Y de entre los compañeros de profesión era algo que solo tú entendías.

Tú, creo, te veías mayor entre tanto jovenzuelo cubriendo ruedas de prensa. Pero era admirable verte impartiendo magisterio desde un pedestal de sensatez no pretendido pero que era imposible abandonar.

Me encantaba escucharte. Y cuando, desde las tertulietas sobre educación, filatelia, deportes o la inevitable política, tu pensamiento brotaba libre a mí se me hacían agua los oídos. Daba gusto un rato contigo.

Ya no hay aquellas ruedas de prensa con sus esperas previas y sus preguntas posteriores. El periodismo ya era otra cosa cuando hace veinticinco o treinta años te conocí. Ahora ni te cuento. He envejecido yo también.

Hacía tiempo que no sabía mucho de ti cuando tu yerno Juan Carlos me dijo el pasado miércoles que estabas "muy malito". No me terminan de gustar los eufemismos. Y a ti tampoco. Cómo lo recuerdo!

Sabía lo que significaba la frase de aquel mensaje de Messenger. Y entonces te recordé en tantos momentos buenos. Tus demostraciones de sensatez, altura de miras y claridad de ideas.

Cuando esa claridad iba más allá de la mente, que era muchas muchas veces, se convertía en la exposición directa de lo que pensabas sobre el asunto de marras. Valiente porque no había nada que perder.

Así quiero recordarte, querido Miguel Rubio Caballero. Así quiero parecer cuando sea mayor, que va siendo ya pronto. Un abrazo, viejo maestro de tantas cosas, las más importantes de la vida casi siempre!

martes, 7 de septiembre de 2021

No la malgastes odiando

Nuestras vacaciones han culminado allá donde la Sierra de Cazorla agota su verdor, donde se encuentra con la aridez del suroeste español. Siendo Jaén, Hinojares está, de hecho, a tiro de piedra de Baza, del Geoparque de Granada o de la almeriense Tabernas.

Hasta el alojamiento en una casa cueva, muy acondicionada turísticamente claro, ayudó mucho al toparme en la tele con 'Intemperie' y tal sequedad en el ambiente, en los caracteres de los personajes, en la crudeza de la Posguerra en lugares como éste tan singular y evocador.

El lebrijano Benito Zambrano, el director, me viene llamando la atención desde que nos mostró sus trazas cinematográficas con 'Solas' (1999). Pero he de reconocer que a esta cuarta película suya me acercó el 'engoyado' Javier Ruibal, autor del tema musical 'Intemperie'.

Con el cantautor portuense tuve la ocasión de hablar para mi podcast cultural 'Musas y genios' (cope.es/cadiz y cope.es/jerez) y su tema me cautivó. Y anoche fue ocasión muy valiosa ver la peli en TVE. Y esos áridos ambiente y planteamiento me atraparon.

El niño, una víctima solitaria del momento social que vivía España, sólo encuentra el amparo de 'El moro'. El papel de Luis Tósar encaja a la perfección esos ribetes uraños de los hijos de las dificultades y la guerra que, con entereza y bonhomia sobrehumanas, son fuente de ejemplo.

El niño perseguido y en permanente peligro de muerte. Tósar, crudo crudo crudo, aún tiene tiempo para enterrar a los muertos resultantes de su lucha por la vida. "Hay vivos que no merecen respeto, pero los muertos todos". Y el niño tomaba nota de semejante actitud.

Leer/escuchar/reflexionar/comprender que, en efecto, tenemos "toda una vida por delante" como para tirarla con actitudes que no construyen nuestra felicidad es algo que necesitamos a veces. Así que me sumo a 'El moro': "No la malgastes odiando".

lunes, 16 de agosto de 2021

Semper itinere

El británico Julián Opie expone en Valencia. Escucho la información, que me topo casualmente, con mi común interés por la cultura y la curiosidad de una muestra en la que el autor "nos incita a volver al movimiento tras una etapa en la que el virus nos ha parado", explica el comisario.

Me han dejado pensando esas figuras que, en esculturas de figuras esquemáticas o grafismos amparados en las nuevas tecnologías, analizan una naturaleza esencial del ser humano poco discutible: en marcha somos más nosotros mismos, así cuando caminamos, bailamos, corremos...

Y no quedarse quieto, tampoco moverme desaforadamente, explica bien el sentido de ese 'semper itinere' que enarbolo en varios estados de mis redes sociales. Sin prisas pero sin pausas podría resumirse. Como en el Camino de Santiago, que tanto me inspira a diario la experiencia vivida en dos ocasiones.

Hay quien no consigue entenderme en este momento de mi vida. Y doy gracias a Dios por no generarme la necesidad de explicarlo. Pero alguna vez encuentro la herramienta que lo facilita. Como en esta ocasión con la obra de Opie. Por ello no me interesan los paisajes que ya quedaron atrás. Llegan otros. Y luego más.

Tantos lugares me invitaron a detenerme por lo bueno del sitio como momentos de mi vida hay en los que sentí bienestar. Pero ni unos ni otros paran la inercia de mi marcha. Semper itinere. Y en la libertad y la parsimonia de esa marcha encuentro un plus de mi actual felicidad. Sin alharacas. Sin mochilas.

Cumplo la mitad de mis vacaciones que, de momento,  han resultado poco móviles. He de reconocerlo. Por eso estoy deseando, tomar el volante de mis inquietudes y expectativas, que llegue este inmediato miércoles y que los diez últimos días antes de la reincorporación laboral cumpla el aserto. Semper itinere.