lunes 13 de febrero de 2012

Los usuarios de Acasa piden que no se ponga en riesgo la Ley de Dependencia

Foto de Esteban.
Poco más de media docena de sillas de ruedas ocupadas por personas que, hasta los paros de las empleadas de Acasa por los impagos salariales, han venido disfrutando de los beneficios de la Ley de Dependencia se convirtieron en el centro de atención de cuantos, también mostrando a pie su necesidad de ayuda domiciliaria, acudieron junto a sus familiares a la concentración convocada en la plaza del Arenal.
La plataforma de apoyo de usuarios buscaba hacerse presente en las calles ya que «somos la parte que nunca había salido, los afectados y familiares». Lo han hecho, por otra parte, «pretendido siempre que sea apolítica, sin los sindicatos, en silencio y respetuosa con las personas mayores y no tan mayores, porque veis incluso gente dependiente que son jóvenes», señaló Toñi Gallardo, quien tuvo la iniciativa de la plataforma.
«Es un grito en silencio que dice que no se puede perder la Ley de Dependencia, porque algún día todos llegaremos a ser viejos y esto va en beneficio de todos», añadió abonando la idea de que la concentración iba más allá del mero apoyo a las trabajadoras con problemas y viendo que, en realidad, los impagos a la concesionaria se convierten en un riesgo para el mantenimiento de este recurso a favor de los dependientes.
Con todo, se solidarizan con los empleados porque «aunque les estén pagando algunos atrasos ahora lo que necesitan, ellas y nosotros los usuarios, es que cobren con regularidad cada mes, si no será la pescadilla que se muerde la cola». «No pueden empezar a pagarles y que dentro de cuatro o cinco meses verlas otra vez en la calle con sus reivindicaciones», añade Gallardo.
Sin pancartas ni eslóganes, la movilización pasó con cierta discreción en el mediodía del domingo sin más identidad que ciertos signos de la dependencia como las sillas o las muletas y una pegatinas para identificar tanto a los usuarios y los familiares. Con más intención de permitir conocerse entre ellos que de exteriorizar una reivindicación que concentró su intención en la alocución de la portavoz, Toñi Gallardo.
(La Voz, 13-02-2012)

Curro Morales: "La civilización siempre amenaza a los indígenas"


Curro con dos alumnos del Proyecto Nopoki.

El proyecto de formación alentado por un cura de Jerez en Perú busca que las tribus se defiendan frente a multinacionales madereras y petroleras. Ordenado aquí en 1989, Curro Morales ya estaba allí apenas seis años después y tras dejar su huella en parroquias como Las Nieves y San Rafael, la O de Sanlúcar y Ubrique.
-¿Cuánto peor viven los indígenas allí pese a nuestra crisis?
-Allí no hay crisis porque nunca han tenido de nada. Carecen de realidades a las que nosotros le damos mucha importancia, cosas que allí ni siquiera saben que existen. Pero es un trabajo muy bonito el que hacemos en la Amazonía peruana, exactamente en la provincia Atalaya donde mi parroquia es más grande que Andalucía. Ya es difícil imaginar aquí una parroquia con unas dimensiones tan grandes y en la que ni siquiera tengo carreteras. Los desplazamientos se hacen por río y para las emergencias tenemos que buscar que avionetas pequeñas puedan aterrizar en algún sitio.
-¿A través de los ríos?
-Sí. Pero incluso caminando cuatro o cinco horas para poder llegar a otro río o afluente y poder así continuar la marcha y llegar a las más de 400 comunidades. La diversidad de etnias es grande, hasta los que llaman 'no contactados', que no lo son tanto sino más bien indígenas de distintas etnias que huyen porque no quieren relaciones con la civilización, en especial con los madereros o las grandes empresas multinacionales del petróleo. Evitan esa relación y se adentran más en la selva.
-También ese recelo pondrá difícil su trabajo.
-La Iglesia tiene un trabajo de muchos siglos en el que las comunidades creen aunque no confíen en sus políticos, su ejército o sus gobiernos. Pero la Iglesia siempre ha sido mediadora y defensora de ellos. De hecho los vicariatos que hay en Perú surgen como una petición del gobierno frente a la época del caucho en la que quedó tan mal toda esa zona. Fueron pedidos a la sede de Roma para que se convirtieran en una forma de ayuda a las comunidades indígenas y que fueran respetados los valores y la cultura de todas estas etnias. Pero la civilización siempre es una amenaza porque la Amazonía tiene sus riquezas y están siendo destrozadas por la explotación de las multinacionales. Es verdaderamente alarmante, máxime con el cambio climático tan desesperante que tenemos.
-El clima es precisamente lo que le tiene aquí durante un mes, ¿no?
-Claro. El año se divide entre los meses de lluvia y los de no lluvia. En los meses de no lluvia también llueve porque estamos en la selva, pero en esta época son muy torrenciales, con un clima verdaderamente bochornoso en el que de pronto sale el sol y de inmediato hay una nueva tormenta. Los ríos vienen a subir en esta época de cinco a seis metros de altura y eso impide que podamos salir a visitar a las comunidades y tengamos problemas tanto por el río como por el barro. Por eso ésta es la época en la que, en pleno verano allí, los misioneros aprovechamos para hacernos una revisión médica, que vivimos en una zona con muchos peligros
-¿Cuáles son las principales enfermedades?
-La malaria, la fiebre amarilla, el dengue, enfermedades tifoideas y otras que no se sabe siquiera lo que es. Por eso ahora nos toca mirarnos.
-Volvamos a Perú. Creo que el proyecto que más le entusiasma allí es uno de carácter formativo.
-Sí, la Iglesia, que es lo que somos y no una ONG al uso, entiende que en los lugares de misión hay que fortalecer la educación, la formación. Y entendemos que ellos pueden conseguir mucho más si formamos personas de distintas etnias que sepan defender sus derechos y situarse en un mundo tan globalizado como el actual. Nuestro vicariato, a través del obispo Gerardo Cerdín y de la Universidad Católica Sed de Sapiencia, de Lima, ha conseguido un acuerdo que se llama Nopoki. Tenemos más de quince etnias representadas. Están becados con albergue y comida. Pero los misioneros tenemos que buscar ese dinero. La primera promoción ya se ha graduado. El problema de la Amazonía es que los profesores, cuando llegan allí, se encuentran en un mundo perdido. Para empezar, pasan semanas para llegar a una comunidad y cuando llegan no existe para ellos ninguna tienda. Además, tienen que sembrar su yuca y sus tomates, tienen que salir a las cinco de la mañana para pescar porque no tienen comida. La situación de allí es difícil para los que no están acostumbrados. Formando personas propiamente del lugar podemos solucionar la situación de abandono de los puestos de trabajo de estos maestros por estas dificultades que señalo.
-¿Y cuántos profesores indígenas hay ya formados y ejerciendo por medio de este proyecto?
-Tenemos más de 300 en la universidad y se han graduado ya 27, que están haciendo su licenciatura en Lima. Son tanto varones como mujeres, y esta primera promoción tiene personas mayores, adultas, padres y madres de familia con realidades que nos sorprenderían a todos. Cuando estás allí te das cuenta de cuantas cosas nos sobran a nosotros, que no son tan importantes.
-¿Y cuáles de esas cosas que tenemos nosotros sorprenderían más a estos indígenas?
-Tener agua. Disponer de un grifo en el que, además, puedas beber es algo tan común y tan sencillo para nosotros que, salvo que tengamos sequía, no pensamos en el valor de un vaso de agua. Allí hay que hervirla. Eso, la luz o cualquier detalle que para ellos sería imprescindible.
(La Voz, 12-02-12)

martes 7 de febrero de 2012

Hoja de ruta para cofrades que parezcan maduros ante la sociedad

    De la serie 'Los caprichos', de Francisco de Goya y Lucientes.
  1. Desterrar tutelas públicas. Así, evitaremos que nos regalen casas de hermandad y de paso los oídos diciéndonos lo magníficos que somos. De este modo, comprenderemos mejor que no construyen almas sólidamente cristianas las lisonjas que alguien querrá que nos merezcamos a posteriori, quizá queriendo comprometer nuestro voto. Este objetivo comienza a cumplirse desde que un alcalde especialmente cariñoso con nuestra causa dejó de ocupar el sillón de la Alcaldía y cuando una regidora que pecaba más bien por lo contrario también agotó su etapa en el sillón.
  2. Evitar accesos masivos a la plantilla municipal. Es feo, tanto para quien contrata como para el contratado. El primero cree torpemente que compra al colectivo dando trabajo a alguno de sus miembros más significados. Los segundos aprovechan la coyuntura con la legitimidad que siempre da la necesidad de empleo. Afortunadamente no todo lo que trae la crisis es malo: entre las bondades en este terreno se encuentra que ahora ya es imposible (además de indeseable, dadas las circunstancias) acceder a la plantilla municipal.
  3. Montar nosotros los palcos. Es muy bueno, pese a quienes me han venido diciendo que el Consejo ha "entregado la cuchara" o aquellos otros que se mostraron alguna vez partidarios de que no hubiera palcos o, peor aún, ni siquiera salieran las cofradías este año. Torpeza mayúscula, ante la sociedad, es dejarse llevar por una actitud que provoque que los que no nos quieren nos señalen como insolidarios en medio de la situación de crisis que sufrimos todos pero que en el Ayuntamiento es insostenible. Aunque el montaje no les costara nada.
  4. Negociar la situación de futuro. La aceptación del punto tercero de nada sirve si, tontorronamente, nos dejamos llevar por la resignación y no damos un paso más: invocar una negociación que nos haga (si no ahora mismo sí a medio plazo, cuando salgamos de la crisis) tener por el mango alguna 'sartén' que nos 'alimente' convenientemente. Todo ello, además, será mucho más laudatorio si dejamos siempre claro que lo nuestro es el Reino de los Cielos y no los apegos materiales. Al menos estéticamente, es muy recomendable.
  5. Volver a los orígenes. Aunque parezca una pérdida de cartel en medio de la sociedad, sería bueno comenzar a creernos que, en efecto, nuestros gozos son espirituales. Porque en realidad lo son para los cofrades de verdad. Es mentira que el mejor cofrade es el mejor alumno de Maquiavelo. Lo confirmo rotundamente. Tampoco lo es el que mejor pone una flor. Ni el que, como quien les habla, alguna vez ha trazado cortejos con tiralíneas. Es divertido, pero no es la esencia. Creedme. Volvamos a repensar qué es aquello que nos define.
  6. Ser felices. No hay otra. Yo, y espero que muchos otros también, jamás me inscribí en una hermandad para pelearme hasta con el lucero del alba. Para eso ya está el trabajo. A una hermandad se va a ser felices, a encontrarnos con personas que laten en la misma sintonía que nosotros, que hacen realidad ese co-fradierismo (ser hermanos mutuamente) que nos da nombre. Nos hace falta mirar más al de Arriba. ¿De los pasos? No, más arriba todavía. Preguntémosle a Él que le parece nuestra controversia de los palcos. Y que nos coja confesados.

lunes 6 de febrero de 2012

Los primeros colonos de Guadalcacín y Caulina se hacen sitio en la historia

Simón Candón y Juan Blanco, autores del libro. Foto de Esteban.
Medina Sidonia, Alcalá de los Gazules, Paterna de Rivera y el propio Jerez son la cuna de los fundadores de los poblados que dieron origen a Caulina primero y a Guadalcacín más tarde. Aquella migración necesaria en estas localidades del interior de la provincia cuya despoblación por falta de recursos dio lectura local a los movimientos similares ocurridos en toda España en la primera mitad del siglo XX se fijó en los terrenos que, gracias a la política hidráulica franquista, era posible poner en valor.
Así nació el amplio tejido rural jerezano, cuajado hoy en día de pedanías y barriadas rurales que se esparcen sobre uno de los términos municipales más amplios del país. Y el libro 'Guadalcacín y Caulina, en relatos', aunque se centra en estos dos parajes, ilustra con fundamento el asiento histórico de estos núcleos de población que en su historia encuentran con facilidad la naturaleza de su presente y posiblemente también el origen de las dificultades que aún soportan hoy en día.
«Los primeros 21 llegaron en 1952», recuerda Simón Candón Sánchez, hijo de uno de aquellos primeros matrimonios de colonos (Rafael Candón y Juana Sánchez) y coautor de una obra que en el otro firmante de la publicación encuentra otro de los colectivos a los que es preciso acudir para entender el sentido de la puesta en marcha de aquellos poblados de colonización. Juan Blanco Rodríguez es ingeniero agrónomo del Iryda e Iara y fue el director provincial de este último órgano en Cádiz.
Presentado recientemente en Guadalcacín, entidad que el viernes asistió a una proyección que retrotrajo a los asistentes a aquellos años cincuenta, el libro es un dechado económico, sociológico y humano que estudia unos movimientos que, de inmediato incorporó a nuevos colonos llegados desde otros puntos como Espera, Bornos o Arcos. «No hubo ninguna colonización tan grande en España, desde los tiempos de Carlos I, como la que hizo el Instituto Nacional de Colonización», dice Candón.
«Llegaron desarraigados de sus pueblos y, sin conocerse, acometieron la difícil tarea de hacer causa común», explica con un cierto tono de épica de posguerra al respecto de los ingenieros, peritos, mayorales, guardas, tractoristas y demás interesados en aquella colonización. Antes llegaría Caulina, tierras hoy inmersas y diluidas en el casco urbano de Jerez, más allá de La Granja y hasta la actual Guadalcacín. Era 1916, y llegaban entonces a la zona las influencias de las experiencias holandesa y belga.
'Guadalcacín y Caulina, en relatos' contiene 359 páginas plagadas de fotos de labor en el campo, de vida precaria en los barracones y luego en las casas que configuraron el singular urbanismo agrario de nuestra tierra, de ganado, documentos y detalles que hacen justicia con aquellos colonos pioneros del actual Jerez rural. Y el estilo, fundamentado en relatos dirigidos en muchos casos a un tal Peneque, convierten las referencias históricas en el atractivo estudio de una realidad tan curiosa como importante para la ciudad.
La filoxera y el pantano
Los arruinados propietarios de los viñedos diezmados en el Marco como fruto de la acción de la filoxera están, según el análisis de Candón y Blanco, en el origen de una colonización de tierras que los llevaron a realizar un llamamiento al Gobierno central. «Se trataba de que libraran dinero para realizar el pantano de Guadalcacín, la transformación de aquellos secanos en regadíos impulsa a todos los poblados de colonización que nacieron en esos años en la vega del Guadalete», explican.
«Entre 1901 y 1906 hubo un sentir unificado de todos los jerezanos, reivindicando la construcción del Pantano de Guadalcacín, obra imprescindible para crear riqueza mediante la transformación en riego de 12.000 hectáreas que, desde el termino municipal de Arcos de la Frontera, llegarían hasta las puertas de Jerez de la Frontera», explican los autores en la presentación de la obra. Adentrarse en sus páginas es descubrir un rico patrimonio toponímico tan capaz de situar al lector en el terreno.
La Dehesa de Angulo, Sepúlveda, Dehesa de Potros y Quinientas, El Juncal, Las Pitas, la Dehesa Jerezana, la Torre de Melgarejo, mayorazgo o Morla asoman para dibujar los Llanos de Caulina que, aún distanciados del Jerez urbano, todo lo que podía serlo entonces, completan la tercera parte de aquellas tierras que habrían de beneficiarse de las aguas del pantano para salir de los límites de los secanos cerealistas de la época.
La Ley de Colonización y Repoblación Interior de 1907, el establecimiento de la colonia agrícola en 1911 o el estudio económico social que el Instituto Nacional de Colonización realizó en Medina, Alcalá y Paterna aparecen en el libro arbitrando la puesta en marcha de aquella gran operación cuya importancia parece olvidada.
(La Voz, 5-Febrero-2012)

Medio millar de monjas y religiosos hacen vida consagrada en la diócesis

Franciscanos y Hermanas de la Cruz en la Catedral. Foto J. Fergó.
El estado de salud de la vida consagrada, aquella que nutren los hombres y mujeres que profesaron en su momento en una de las muchas órdenes y congregaciones presentes, es alto en la ciudad y en toda la diócesis. Las cifras dadas a conocer desde la Confer, al menos, señalan motivos para que la Iglesia mantenga todas sus esperanzas en la consistencia que mantienen, pese a todo, monjas y religiosos en Asidonia-Jerez.
Aun en medio de la carencia de vocaciones religiosas existente en la actualidad, 560 personas alimentan con su oración y su dedicación a parcelas como la educación, la salud o la labor asistencial a los más necesitados la realidad de este estilo de vida en nuestra tierra. Y la celebración del Día Mundial de la Vida Consagrada, que ayer culminó en la Catedral con la misa solemne que presidió monseñor José Mazuelos, fue un ejemplo.
Pudo verse en las naves del primer templo diocesano a franciscanos de los conventos jerezanos o incluso del chipionero de Regla, a religiosas pertenecientes a las Hermanas de la Cruz, a las Hijas de la Caridad, las de carisma docente de Nuestra Señora del Sagrado Corazón de Jesús, salesianas, jesuitas de El Puerto, lasalianos de toda la diócesis y hasta al cartujo que nos quedó en la ciudad cuando los hijos de San Bruno dejaron el Monasterio de la Defensión.
Las Hermanas de Belén vinieron a llenar el vacío que quedó en la Cartuja del mismo modo que la vida contemplativa nos sigue obsequiando con la presencia de agustinas, clarisas franciscanas, esclavas del Santísimo Sacramento o mínimas en Jerez; clarisas capuchinas, comendadoras del Espíritu Santo y concepcionistas franciscanas en El Puerto de Santa María; carmelitas descalzas, franciscanas clarisas y dominicas del Espíritu Santo en Sanlúcar, o mercedarias en Arcos.
El caleidoscopio de carismas es tan variopinto como la presencia ayer de hábitos en la Catedral. A ellos y ellas se dirigió el obispo diocesano con una invitación a que mantengan su oración y el testimonio en medio de una sociedad que los necesita. La Jornada Mundial de la Vida Consagrada ha llegado este año con el lema 'Ven y sígueme, la vida consagrada y la nueva evangelización', «una jornada pues, para la acción de gracias desde el reconocimiento que todo es don y gracia, y para el sincero examen de nuestra respuesta a tanto bien recibido», explica José Antonio Naranjo, religioso franciscano y presidente de la Confer diocesana desde el pasado año.
En nuestra diócesis se hacen presentes 43 institutos religiosos diferentes entre órdenes, congregaciones e institutos seculares. De entre ellos, 13 son masculinos y 30 femeninos. No quedan contemplativos en Asidonia-Jerez tras la marcha de los cartujos pero de entre los institutos femeninos 11 responden a esa disciplinada y sencilla vida de oración y trabajo (la repostería, por ejemplo) que, más allá de la parte visible de los cenobios, asientan su entregada existencia. Son 66 las casas o comunidades instaladas en el territorio diocesano y a todas se les pidió ayer «unidad de acción».
«Significatividad evangélica»
José Antonio Naranjo se estrena en el Día Mundial de la Vida Consagrada como presidente de la Confer, organización que aglutina en ciertos esfuerzos comunes a los superiores y superioras de todas las comunidades. Y lo ha hecho haciendo un llamamiento a «aumentar nuestra significatividad evangélica en estos momentos que podemos definir con términos cargados de futuro, bíblicamente hablando, como caos, noche oscura u ocaso».
Por ello, en su declaración de intenciones ante esta jornada ha puesto de relieve que «creo en una vida consagrada que sea frecuentadora y creadora de oasis espirituales», «que se deje sacar del desierto de la superficialidad y del intelectualismo estéril», «creíble por lo que vive», «que se pone al lado de la fragilidad y la vulnerabilidad», «multicultural e inculturada», «que, desde la fidelidad a su identidad se abre con esperanza al futuro» o «que, con visión de futuro, fantasía y creatividad evangélicas, sea capaz de abrir presencias inéditas de testimonio».
(La Voz, 06-Febrero-2012)

lunes 30 de enero de 2012

Festiva 'tupperpaella' en Palos Blancos

Foto de Eva Lindberg.
Los obstáculos encontrados para que todo ocurriera en torno a una gran paellera, deseo denegado desde instancias municipales para un espacio público urbano como el Parque Atocha, no recortaron el tono de una fiesta más que justificada. Los vecinos de Palos Blancos se reunieron para celebrar la elevación del tendido ferroviario y la supresión de un puente peligroso cuya desaparición acercó con más facilidad aún a los del otro lado, los de San José Obrero, que aportaron mosto y rabanitos.
Unas 200 personas se sumaron al acto más esperado de cuantos ya ocupan habitualmente el lugar. Pero la paella anunciada tuvo que llegar desde un conocido establecimeinto en ‘tupperwares’ ante la imposibilidad de hacer del parque una cocina popular y multitudinaria a tono con lo que se festejaba. Hasta que llegara fría añadió una singularidad a la celebración. Si habían sido capaces de sobrevivir al puente de marras con más satisfacción lo harían degustando el contenido de unas tarrinas que no podían ser calentadas sino al solecito de un domingo muy agradable.
Una exposición de recortes de prensa, uno por cada uno de los diez años que llevaban reivindicando la transformación viaria ahora culminada, ilustraba el porqué de una cita a la que se sumaron algunos políticos como Mamen Sánchez, África Becerra o Rocío Montero. Faltaron miembros del gobierno local pero no los argumentos para una celebración que pudieran aprovechar hasta los niños. Un castillo hinchable daba cuenta de esa otra vertiente de la convocatoria.
Un elemento más llegó a la fiesta de la mano del lanzamiento de una campaña que el presidente de la asociación de vecinos de Palos Blancos, el satisfecho Jesús Palomo, achacó a la constatación de que esa zona de la ciudad no recicla vidrio con la asiduidad que sería necesario. Por ello aparecieron en el encuentro un total de 150 bolsas, al precio de un euro cada una, especialmente concebidas para poder transportar las botellas y otros elementos de cristal que sean desechados por los vecinos.
(La Voz, 30-Enero-2012)

La Voz, empresa con corazón

«Os compromete a ser la voz también de los sin voz y un altavoz de denuncia de las injusticias que padecen todos los empobrecidos». Así justificó Francisco Domouso, director de Cáritas Diocesana, la inclusión de diversos medios de comunicación de la ciudad en el programa 'Empresas con corazón', que ya reúne a una amplia y variada lista de compañías pertenecientes al tejido económico jerezano. La firma ayer, en el marco de la celebración del patrón de los periodistas San Francisco de Sales, de este compromiso llevó a LA VOZ a sumarse a la causa de «ayudarnos en la tarea de lograr que la sociedad piense desde el corazón», apuntó Domouso.
La periodista María José Pacheco, jefa de Local, se ocupó de rubricar el convenio en un acto celebrado en el salón de audiencias del obispado ante monseñor José Mazuelos Pérez, acompañado tanto por el director de Cáritas Diocesana como de Bartolomé Montaldo, el responsable de 'Empresas con corazón'. Además, se unen igualmente a este interesante proyecto que los involucra en la acción solidaria de Cáritas otros medios como la Cadena Cope, Canal Sur, Diario de Jerez, Publicaciones del Sur, Radio Jerez, Xerezmanía y Onda Cero. A todos ellos se les instó vivamente en la decidida convicción de que «hay esperanza y Cáritas no da la guerra por perdida».
«El Reino de los Cielos comienza en esta tierra, porque la esperanza de redención de los pobres, de los afligidos, de los sin voz es la que Cristo nos ha traído», señaló Domouso. El director de esta entidad eclesial añadió que «Cáritas necesita de todos» así como recordó que «para conseguirlo debemos tener un corazón fuerte que impulse energía suficiente para que todos lo escuchen». Ya para entonces, Mazuelos había señalado en su homilía de la celebración de San Francisco de Sales, su satisfacción porque Cáritas se sumara así a la iniciativa de la Delegación Diocesana de Medios de Comunicación Social que, más tarde, se completó con una visita al Museo Catedralicio y con una copa de convivencia.
También Bartolomé Montaldo, el responsable del programa 'Empresas con corazón', se dirigió a los participantes en el acto para recordarles un compromiso que ya asumen de modo particularmente activo otras muchas empresas pertenecientes a los más diversos sectores económicos. Lo que se espera de los medios de comunicación, y concretamente del periódico LA VOZ, es el mantenimiento del tono de atención informativa que ya presta a las diversas iniciativas en favor de los más desfavorecidos que se vienen realizando así como a la difusión de los mensajes de sensibilización que, a través de las diversas campañas, se promueven desde Cáritas Diocesana.
Medio centenar de periodistas en torno a San Francisco de Sales
Monseñor José Mazuelos, obispo de Jerez, presidió la celebración del patrón de los periodistas que, convocada por la Delegación Diocesana de Medios de Comunicación Social, reunió a unas cincuenta personas en la capilla de la Casa de la Iglesia. La imagen de San Francisco de Sales de la Asociación de la Prensa de Jerez fue entronizada allá donde los propios periodistas animaron litúrgicamente la celebración de la Eucaristía.
El obispo les dijo que «necesitamos periodistas dispuestos a sembrar el mundo de esperanza con sus informaciones», mostrando a los profesionales su adhesión en el difícil momento que viven así como a la verdad aprovechando que el traslado de la celebración al sábado más cercano a la fiesta llevaba el encuentro al día de Santo Tomás de Aquino.
(La Voz, 29-Enero-2012)