lunes, 2 de marzo de 2009

Por encima de nuestras posibilidades


Albert Einstein dijo sobre la crisis que sus efectos no eran sino la salida necesaria de un previo periodo de angustia. Acabo de escuchárserlo a Punset en su respuesta, en La Sexta, a una pregunta de Andreu Buenafuente. Sí, el bufón entrevistaba anoche al intelectual científico. A él y a otro pensador, Abadía, de asunto tan actual como lo son las precariedades que todos sufrimos de uno u otro modo.
A resultas de su respuesta, el anciano ex-ministro socialista terminaría señalando, en la convicción de que el tren de vida que llevábamos no se compadecía con la situación real del país, un mal con purulento grano evidenciador en esto que comenzaron llamando otras cosas y que terminarían bautizando, afortunadamente, como lo que era desde mucho antes: la galopante crisis económica que lleva un año dándonos morcilla.
Es entonces cuando Eduardo Punset dijo la frase mágica: "Vivíamos por encima de nuestras posibilidades". Claro, por supuesto. Ya me lo parecía a mí. Fue entonces cuando comencé a pensar en aquellos que, muy cerca de mí, demasiado diría yo, venían estrenando coche con facilona permisividad mientras que mi megane lleva años teniéndome con las carnes abiertas. O aquellos que se venían yendo de vacaciones a sitios imposibles.
Siempre he dado la razón a quienes hablan de la crisis moral de una sociedad que se dedicaba a acrecentar tan artificialmente su nivel de vida. Leopoldo Abadía ha
bla de recuperar la decencia. Y ya sabía que eso era así por cuanto alguien viviría peor por mor de nuestros dispendios. Seguro. Pero, ahora, observo que el mal tono ético en el que tiene su origen, en parte, la situación económica actual contiene, además, dosis de verdadera condena a prescindir, de pronto, de buena parte de aquello.
Pasaremos con menos. Qué le vamos a hacer. Y aprenderemos a ser pobres a fuerza de no tener más narices. Volveremos a colocar el cinturón en su sitio. Estoy convencido. Por cierto, el bufón de la tele lo hace bien con temas tan serios y gente de ciencia tan venerable. Digo yo que, quizá, fuera también mejor Ministro de Economía que el somnoliento Pedro Solbes. Al menos nos haría reir. Y eso siempre alivia. Creánme.
Luego le he escuchado a Punset una reflexión sobre lo que da la felicidad de verdad. Resulta raro escuchar a un científico hablar de algo tan aparentemente fútil tiempos tan complejos pero, aunque Buenafuente advierte que apenas están arañando el tema en su superficie, por momentos me está dando la impresión de que están dando en la diana. Y ahora comienzan las preguntas de la calle. Jajaja. Geniales. Con este humor saldremos de la crisis. Estoy convencido.

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